Tres décadas después de que cazas de la Fuerza Aérea derribaran dos avionetas civiles en espacio aéreo internacional, una grabación inédita difundida por CNN permite escuchar las comunicaciones entre los pilotos durante los instantes previos al ataque. El material sonoro, resguardado por casi 29 años por el expiloto Reinaldo Martín, coincide con una reciente acusación federal en Estados Unidos contra Raúl Castro y otros altos mandos militares por su presunta responsabilidad en la operación que costó la vida a cuatro cubanoamericanos.
El registro sonoro fue captado desde la aeronave pilotada por José Basulto, el único de los tres aviones que logró regresar a Florida tras la emboscada del 24 de febrero de 1996. En la cinta se escuchan las comunicaciones rutinarias con las avionetas identificadas como Gaviota Charlie y Gaviota Mike, a bordo de las cuales viajaban Carlos Costa, Pablo Morales, Mario Manuel de la Peña y Armando Alejandre Jr. El tono cambia drásticamente cuando Basulto alerta a sus compañeros: \»Nos van a tirar\». Segundos después, tras intentar contactar sin éxito con las otras naves, la radio confirma la tragedia con la frase: \»La otra destruida. La otra destruida\».
Para Sylvia Iriondo, sobreviviente del ataque al viajar en el avión de Basulto, el audio es la prueba irrefutable de la naturaleza criminal de la operación. \»Es la primera vez que escucho la grabación de Basulto diciendo que somos los siguientes, que nos van a disparar\», declaró, resaltando que \»dispararon a aviones civiles desarmados e indefensos en espacio aéreo internacional\». La organización Hermanos al Rescate realizaba vuelos humanitarios desde Miami para localizar y asistir a balseros cubanos en el Estrecho de Florida, una labor de rescate que el régimen de La Habana decidió reprimir con fuerza letal.
Política de estado y represión letal
El ataque fue condenado en 1996 por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas mediante la Resolución 1067, que respaldó las conclusiones de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) sobre la violación de las normas internacionales que prohíben el uso de armas contra aeronaves civiles en vuelo. Esta acción no fue un incidente aislado, sino una muestra más de la política de violencia estatal empleada por la dictadura cubana para silenciar y aterrorizar a la disidencia y a la comunidad en el exilio, utilizando el aparato militar sin control democrático ni rendición de cuentas.
La difusión de este material histórico cobra mayor relevancia ante el nuevo capítulo judicial abierto en Estados Unidos. El Departamento de Justicia hizo pública recientemente una acusación federal contra Raúl Castro y otros cinco exintegrantes del aparato militar, señalando que la operación fue planificada con información obtenida por la Red Avispa, agentes infiltrados en Miami. Según los fiscales, la conspiración buscaba asesinar a ciudadanos estadounidenses para \»aterrorizar, intimidar y tomar represalias contra el pueblo cubano y la comunidad cubana en el exilio\». Este avance judicial representa un paso crucial en la exigencia de justicia para las víctimas y subraya las implicaciones políticas y legales que persisten contra los responsables de crímenes de Estado perpetrados por el gobierno cubano.