El Ministerio de las Fuerzas Armadas (MINFAR) confirmó el fallecimiento del general de brigada Alcibíades Wilmer Pérez Rivero, quien dirigió la Dirección de Inteligencia Militar de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). El régimen de La Habana omitió detalles sobre la causa de su muerte, su edad y la fecha exacta del deceso, envuelto en el hermetismo habitual de la cúpula militar.
A través de un escueto comunicado difundido por medios estatales, las autoridades de la isla informaron que el militar desarrolló una extensa trayectoria dentro de las FAR desde finales de la década de 1970. Pérez Rivero ingresó como cadete en 1979 y se graduó como ingeniero radioelectrónico en el Instituto Técnico Militar José Martí. Posteriormente, escaló posiciones como oficial de inteligencia y especialista en lucha radioelectrónica dentro del Ejército Occidental hasta alcanzar la jefatura del servicio de inteligencia.
Desde ese puesto, el general encabezó una de las estructuras estratégicas más opacas del aparato de seguridad nacional. La Dirección de Inteligencia Militar es el órgano encargado de las labores de espionaje, contrainteligencia y obtención de información sensible para la cúpula militar y política de la dictadura cubana. Su perfil público fue prácticamente nulo, en consonancia con el carácter reservado que el régimen impone a los responsables de los órganos de vigilancia y control estatal.
El aparato de inteligencia en el sostenimiento del poder
La muerte de esta figura militar de alto rango ocurre en un contexto donde el gobierno cubano intensifica sus mecanismos de represión frente a la profunda crisis económica y el creciente descontento ciudadano. Órganos como el que dirigió Pérez Rivero son piezas clave en la permanencia del poder, dedicados no solo a la vigilancia externa, sino también a la persecución política interna y la neutralización de cualquier foco de disidencia. El hermetismo con el que se gestionó su fallecimiento refleja la falta de transparencia institucional que caracteriza a las estructuras de mando en la isla.
El MINFAR detalló que el cadáver fue cremado y que sus cenizas serán depositadas en el Panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, donde recibirá honores militares. La institución militar no emitió más declaraciones sobre las circunstancias del deceso. El relevo en estas estructuras de inteligencia se da en medio de la consolidación del mando militar en la dirigencia actual, en un escenario donde la vigilancia y el endurecimiento continúan siendo los pilares fundamentales para contener el éxodo migratorio y la exigencia de libertades democráticas por parte de la sociedad civil.