Miércoles, 22 de julio de 2026
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Crisis energética desata nuevas protestas y cacerolazos en La Habana y Santiago de Cuba

Residentes de varios barrios de La Habana y Santiago de Cuba salieron a las calles para protestar por los prolongados cortes de electricidad, protagonizando cacerolazos y encendiendo fogatas con desechos en medio del colapso del sistema eléctrico nacional.

En el barrio habanero de Santos Suárez, municipio de Diez de Octubre, decenas de vecinos se manifestaron tras pasar más de un día sin servicio eléctrico. Imágenes compartidas en redes sociales y reportes de periodistas independientes muestran a los residentes levantando barricadas improvisadas y quemando basura en la vía pública. Durante la protesta, se escucharon las campanas de una iglesia local mientras la comunidad exigía el restablecimiento del servicio y el fin del deterioro de las condiciones de vida.

La indignación también se extendió hacia el oriente del país, donde Santiago de Cuba registró una nueva noche consecutiva de cacerolazos en distintos repartos. El descontento ciudadano responde directamente al empeoramiento del déficit de generación eléctrica, agravado tras la salida de operación de la central termoeléctrica Antonio Guiteras. La combinación de averías técnicas, falta de combustible y obsolescencia infraestructural ha obligado al régimen de La Habana a imponer apagones que en algunas zonas superan las 24 horas diarias.

Un sistema colapsado y un malestar social en aumento

El colapso del sector energético es un síntoma más de la profunda crisis estructural que atraviesa la isla. La incapacidad del gobierno cubano para mantener la infraestructura básica ha llevado a que los cortes eléctricos afecten el suministro de agua potable, la conservación de alimentos y el funcionamiento de los pequeños negocios privados, asfixiando la economía familiar. Estas protestas se suman a un panorama marcado por la escasez crónica de medicinas y combustible, factores que han impulsado un éxodo migratorio sin precedentes en las últimas décadas.

La respuesta de la dictadura cubana ante el creciente descontento social suele oscilar entre la indiferencia institucional y el despliegue de fuerzas represivas para acallar las manifestaciones. Mientras el ejecutivo cubano mantiene su discurso de culpabilizar a factores externos, la ciudadanía enfrenta la realidad de un país sin servicios básicos. La persistencia de estas protestas espontáneas evidencia un agotamiento social que podría escalar si no se adoptan soluciones reales, aumentando la presión sobre un sistema político que ha demostrado incapacidad para garantizar la subsistencia de su población.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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