Miércoles, 22 de julio de 2026
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Cuba

El colapso bancario en Cuba obliga a los ciudadanos a madrugar para acceder a su propio dinero

Centenares de cubanos se ven obligados a hacer colas desde antes del amanecer frente a las entidades bancarias de Santa Clara y La Habana para intentar retirar efectivo, en medio de una profunda crisis de liquidez. El desabastecimiento de billetes, sumado a los apagones y la ineficiencia del sistema, ha convertido la gestión del dinero en un suplicio diario para la población, mientras florece la corrupción dentro de las propias instituciones financieras.

En las inmediaciones del parque Vidal, en Santa Clara, la escena se repite a diario. Horas antes de que abran las puertas de sucursales del Banco Popular de Ahorro y el Banco de Crédito y Comercio, grupos de personas se concentran con la esperanza de obtener un turno. El margen para realizar transacciones es mínimo, ya que las instalaciones operan apenas entre las 8:00 de la mañana y las 3:00 de la tarde, siempre y cuando los cortes de energía o la caída del sistema informático no interrumpan el servicio. La situación se agrava en los municipios periféricos y zonas rurales, donde los apagones durante el horario laboral paralizan por completo cualquier operación financiera.

La escasez de efectivo ha generado un mercado paralelo y prácticas irregulares en torno a la banca. Los cajeros automáticos, en su mayoría fuera de servicio o sin recarga, funcionan casi exclusivamente para consultas de saldo. En este contexto, han surgido figuras dedicadas a la venta de puestos en las filas, cobrando hasta 300 pesos por turno. Peor aún es la corrupción institucionalizada: empleados bancarios y porteros ofrecen billetes nuevos o montos superiores a los permitidos a cambio de comisiones que van del 5% al 20%, mientras que clientes con privilegios evitan las colas y retiran grandes fajos de dinero, evidenciando la falta de control y transparencia del régimen de La Habana.

El reflejo de un sistema económico en ruinas

El colapso del sistema bancario no es un fenómeno aislado, sino la consecuencia directa de la crisis estructural que atraviesa la isla. La incapacidad del gobierno cubano para garantizar la circulación de su propia moneda se entrelaza con una inflación galopante, el desabastecimiento crónico de productos básicos y un sistema energético al borde del colapso. La ciudadanía se encuentra atrapada en una paradoja cruel: el dinero en efectivo se ha convertido en una mercancía escasa, y acceder a los propios recursos requiere de tiempo, paciencia y, a menudo, pagar sobornos. Testimonios de usuarios señalan incluso cómo trabajadores de las entidades manipulan los cajeros para extraer billetes de alta denominación fuera del horario de atención al público.

Mientras la dictadura cubana mantiene su discurso de supuesta estabilidad, la realidad de las calles demuestra un fracaso total en la gestión económica. La imposibilidad de acceder al dinero propio profundiza la precariedad de millones de hogares, empujando a más ciudadanos hacia la informalidad y el éxodo migratorio. Si las autoridades de la isla no logran revertir este asfixiante cuello de botella financiero, la frustración social podría traducirse en un aumento de la tensión política en un país ya castigado por la falta de libertades y la represión sistemática.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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