La Embajada rusa en Cuba anunció un aumento significativo en el ensamblaje de vehículos todoterreno de la marca UAZ en la isla para el año 2026. El proyecto, impulsado por el régimen de La Habana en colaboración con la Planta de Automóviles de Uliánovsk, busca revitalizar un parque automotor colapsado tras décadas de ineficiencia estatal y profunda crisis económica.
Según un comunicado emitido por la sede diplomática, se han resuelto los obstáculos organizativos con las empresas locales, permitiendo hasta la fecha la producción de varias decenas de unidades. El ensamblaje a gran escala de estos automóviles comenzó en abril de 2025, tras la visita del vicepresidente del Gobierno ruso, Dmitri Chernyshenko, quien participó en la ceremonia de salida del primer todoterreno UAZ ensamblado en territorio cubano.
El convenio para esta operación fue firmado en junio de 2024 entre la Empresa Integral de Servicios Automotores (EISA), adscrita al gobierno cubano, y la firma rusa ECHO-Export SRL. El plan contempla dos fases: la primera enfocada en los modelos Patriot y Pickup, y la segunda en vehículos de carga ligera Profi. Además, el acuerdo incluye la modernización de antiguos modelos, como el clásico UAZ 452, conocido popularmente como \»guasabita\», que permanecen en circulación pese a su evidente deterioro tras años de uso intensivo y falta de mantenimiento.
El colapso del transporte y la dependencia externa
Aunque las autoridades de la isla presentan este acuerdo como una solución para sustituir importaciones y mejorar la logística nacional, la realidad del sector automotor refleja el profundo deterioro de la infraestructura pública. La escasez de vehículos ha llegado a extremos tales que la directiva de EISA reconoció la necesidad de adaptar algunos de estos camiones para servicios fúnebres, ante la crítica falta de carros para trasladar difuntos, un problema que ilustra el grado de abandono de los servicios más básicos en el país.
El incremento proyectado de la producción de vehículos rusos en 2026 evidencia la creciente dependencia del ejecutivo cubano hacia Moscú en medio de su aislamiento internacional y su incapacidad para sostener una industria propia. Para la ciudadanía, la llegada de estos ensamblajes representa una medida tardía e insuficiente frente a un transporte público que sigue colapsado, mientras la mayoría de la población enfrenta dificultades diarias para la movilidad ante el fracaso del Estado en garantizar el funcionamiento mínimo de la economía y los servicios.