Martes, 15 de septiembre de 2026
ÚLTIMA HORA
Cultura

Beyoncé rescata el legado de Celia Cruz en nueva canción y reaviva el debate sobre el exilio cultural cubano

Beyoncé rescata el legado de Celia Cruz en nueva canción y reaviva el debate sobre el exilio cultural cubano

La cantante estadounidense Beyoncé estrenó \»Cuerpo (Tumbao)\», una colaboración con el colombiano Maluma construida sobre un sample de \»La negra tiene tumbao\» de Celia Cruz, en un gesto que rescata no solo la música sino la memoria de una artista que el régimen cubano intentó borrar de la historia nacional durante décadas. La pieza, incluida en la edición deluxe del álbum aniversario de Beyoncé, reproduce la icónica frase que la Guarachera de Cuba pronunció al recibir un Latin Grammy en 2002 y reivindica su orgullo afrodescendiente frente al racismo y el colorismo.

El sello Parkwood Entertainment, propiedad de Beyoncé, explicó en un comunicado que la elección de la cantante cubana responde a la admiración de la artista estadounidense por \»el orgullo\» que Cruz sentía \»por su cultura africana\» y \»su negativa a ceder ante el racismo, el colorismo y la definición limitada de la belleza\». La declaración subraya que, en una época en la que la sociedad pretendía que Cruz se sintiera amargada y abatida, ella reivindicó con valentía su identidad negra, un mensaje que encaja, según el sello, \»a la perfección con una canción que transmite fuerza y confianza tanto en la pista de baile como en la vida\».

La presencia de Celia Cruz en el tema excede el sample inicial. La canción, de tres minutos y ocho segundos, abre con la voz de la cubana, mientras que el estribillo de \»La negra tiene tumbao\» regresa como respuesta entre una estrofa y la siguiente durante toda la grabación. Además, en uno de sus versos propios, Beyoncé enlaza la palabra \»azúcar\», el grito que identificó a la Guarachera de Cuba hasta el final de sus días y que trascendió la música para convertirse en símbolo de una forma de estar en el mundo: alegre, combativa y sin rendiciones.

El guiño al Latin Grammy de 2002

Sobre el cierre de la pista, Beyoncé dice \»My Spanish is not very good looking\», una variación de la misma frase que Cruz pronunció al recoger el Latin Grammy al Mejor álbum de salsa por \»La negra tiene tumbao\», en la tercera edición de esos premios, en 2002. Aquella noche, Cruz subió al escenario con 76 años, apoyada en su esposo y representante, Pedro Knight, y en el presentador Justin Timberlake. \»Señoras y señores, disculpen mi inglés, porque no es muy bonito; pero quiero darles las gracias a todos\», dijo entonces la cantante, según recogió la Academia de la Grabación. Cuando alguien gritó \»¡Azúcar!\» desde la platea, la Guarachera cerró su intervención devolviéndolo: \»¡Azúcar! I love you!\».

\"Beyoncé

Beyoncé – CUERPO (TUMBAO) (ft. Maluma) – Official Lyric Video

El patrimonio de la cantante celebró el estreno. La cuenta oficial de la Reina de la Salsa agradeció en redes sociales \»a Beyoncé por honrar el legado\» de la cantante cubana y sostuvo que, al samplear \»La negra tiene tumbao\», el tema \»celebra el orgullo inquebrantable de Celia por su herencia africana y su negativa a doblegarse ante el racismo y ante cánones de belleza estrechos\». El patrimonio publicó además que \»el ingenio y el espíritu de La Guarachera siguen inspirando a iconos globales y cruzando fronteras culturales\». Maluma, por su parte, celebró el estreno en videos publicados en sus historias de Instagram, una de las cuales compartió el clip original en el que Celia pronuncia la célebre frase.

La pieza figura en el puesto 23 del listado de 31 pistas de la edición digital deluxe y es, junto a \»Irremplazable (Como la flor)\» con Selena, uno de los dos temas exclusivos de ese formato. La produjeron Beyoncé, Edgar Barrera y CASTA, con coproducción de Ali Álvarez. No se trata de una canción nueva: es una reescritura en español de la segunda pista del disco de Beyoncé de 2006, que la edición aniversario incluye además en su forma original, en una mezcla extendida, en un remix de Timbaland con Voltio y en otra versión en español, \»Get Me Bodied (Mueve el cuerpo)\». Cinco de las 31 pistas del listado proceden de ese mismo tema. \»Cuerpo (Tumbao)\» se integra en un bloque de grabaciones en español que el disco reúne por primera vez y que incluye también \»Amor gitano\», a dúo con Alejandro Fernández, \»Listen (Oye)\», \»Bello embustero\» y una versión norteña de \»Irreplaceable\». El comunicado subraya que los herederos de Selena Quintanilla \»rara vez autorizan el uso de su música\» y que su aprobación hizo posible el dúo póstumo.

El álbum que dio nombre al sample

El tema que aporta el sample da nombre al álbum que Celia Cruz publicó en 2001, el número 59 de su carrera según la Academia de la Grabación. Aquella producción ganó el Latin Grammy al Mejor álbum de salsa en 2002 y el Grammy en la misma categoría en 2003. En los premios de 2002 estuvo nominado también a Álbum del año y a Grabación del año, y la canción compitió por el Mejor video musical de formato corto. El clip lo dirigió el cineasta cubano radicado en México Ernesto Fundora Hernández, quien en una entrevista al cumplirse un siglo del nacimiento de la Reina de la Salsa recordó el proceso creativo detrás de una obra que consolidó la vigencia de Cruz en una industria que suele descartar a las artistas mayores.

El reconocimiento internacional a Celia Cruz no se ha detenido. El Salón de la Fama del Rock & Roll incorporó a la cantante cubana a su clase de 2026 en la categoría de Influencia musical. En su ficha la describe como \»la voz del amor y la libertad tras la Revolución Cubana y durante el Movimiento por los Derechos Civiles\» en Estados Unidos. La institución le atribuye más de 30 millones de discos vendidos. Según informó NPR al conocerse la lista, en abril, se trata de la primera artista predominantemente hispanohablante que ingresa al salón. La inducción llega dos años después de que la Casa de la Moneda de Estados Unidos la incluyera en su programa de monedas de 25 centavos dedicadas a mujeres estadounidenses. La pieza, cuyo envío comenzó el 5 de agosto de 2024, muestra a Cruz cantando con un vestido de rumba y lleva grabada esa misma palabra: \»¡AZÚCAR!\».

El exilio que el régimen intentó castigar

En pleno avance de la llamada Revolución Cubana, en 1960, Celia Cruz aprovechó una gira extranjera para asentarse temporalmente en México. Más adelante, en 1961, se instaló en Estados Unidos. Fidel Castro le prohibió la entrada al país, según consigna la biografía oficial de la Guarachera de Cuba. Nunca volvió a su país natal. Murió el 16 de julio de 2003 en Nueva Jersey, a los 77 años, sin haber pisado la isla en más de cuatro décadas. Su delito, a los ojos del régimen de La Habana, fue negarse a ser instrumento del poder, negarse a poner su voz al servicio de un proyecto político que confiscó la industria cultural y convirtió a los artistas en funcionarios del Estado.

La historia de Celia Cruz no es solo la de una cantante extraordinaria: es la historia del exilio cultural que la dictadura cubana ha perpetrado sistemáticamente contra quienes se atreven a disentir. La prohibición de regresar, la censura de su música en la radio nacional durante años, la omisión de su nombre en los libros de historia oficiales y la negativa a reconocer su legado forman parte de una política de borrado que el gobierno cubano ha aplicado con rigor contra figuras que eligieron la libertad por encima de la sumisión. Mientras la isla se llenaba de carteles propagandísticos y la televisión nacional transmitía homenajes a artistas dóciles, la voz más universal que dio Cuba era silenciada en su propia tierra.

Contexto: la cultura como rehén del poder

El caso de Celia Cruz encaja en un patrón más amplio que define la política cultural del régimen cubano desde sus primeros años. La nacionalización de la industria discográfica, la creación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) y la centralización de la educación artística bajo control estatal permitieron al gobierno de La Habana decidir quién podía cantar, quién podía exponer, quién podía publicar y quién quedaba excluido. Los artistas que no se alineaban con el discurso oficial enfrentaban la marginalización, la censura o el exilio. Los que obedecían recibían privilegios: viajes, premios, vivienda, acceso a espacios de representación. Ese modelo de control cultural, diseñado en los años sesenta, se mantiene vigente con ligeras variaciones.

La censura no ha desaparecido con el paso de las décadas; se ha adaptado. En los últimos años, las autoridades de la isla han aplicado medidas represivas contra artistas que se manifiestan críticamente, desde la detención y el hostigamiento sistemático hasta el exilio forzado. El caso del Movimiento San Isidro, la persecución a integrantes del colectivo 27N y la salida del país de figuras como Tania Bruguera o Luis Manuel Otero Alcántara evidencian que la dictadura cubana continúa tratando la cultura como un territorio que debe someterse al poder o enfrentar las consecuencias. La diferencia respecto a la época de Celia Cruz es tecnológica: hoy la represión se documenta en tiempo real, aunque las estructuras de control permanezcan idénticas en su esencia.

La crisis económica que atraviesa Cuba agrava este panorama. Con una inflación descontrolada, un salario real que no alcanza para cubrir necesidades básicas, un desabastecimiento crónico y un éxodo migratorio que ha superado ya el medio millón de personas en los últimos años, las condiciones materiales para la creación artística en la isla son cada vez más precarias. Los músicos deben tocar en espacios estatales que pagan en moneda nacional devaluada, o buscar ingresos en el sector privado, sometido a regulaciones arbitrarias y impuestos confiscatorios. La diáspora cultural, lejos de frenarse, se acelera. Jóvenes talentos abandonan el país por las mismas rutas que usan médicos, ingenieros y obreros: Nicaragua, Rusia, la frontera sur de Estados Unidos. El régimen de La Habana ha perdido no solo a su fuerza laboral, sino a su capital simbólico.

Un legado que sobrevive al silencio

Que una artista del calibre de Beyoncé recurra a Celia Cruz en 2026 confirma algo que las autoridades cubanas nunca han querido aceptar: el legado cultural de la isla no pertenece al Estado, sino a quienes lo crearon, y muchos de esos creadores construyeron su obra fuera de Cuba, en el exilio, en la libertad que el régimen les negó. La Guarachera de Cuba, como la llaman quienes reconocen su dimensión histórica, no fue una artista tolerada por el sistema: fue una artista que sobrevivió al sistema negándose a participar en él. Su música, su grito de \»¡Azúcar!\» y su declaración de orgullo afrodescendiente trascienden las fronteras no porque el gobierno cubano las haya promocionado, sino a pesar de sus intentos de silenciarlas.

El homenaje de Beyoncé llega en un momento en que la comunidad internacional comienza a mirar con menos indulgencia la política cultural del ejecutivo cubano. Organizaciones como Human Rights Watch y Amnistía Internacional han documentado en informes recientes el patrón de represión contra artistas, periodistas y activistas en la isla. La Unión Europea, en sus resoluciones sobre Cuba, ha incluido referencias explícitas a la violación de la libertad de expresión y al uso de la justicia penal como herramienta de censura. El reconocimiento del Salón de la Fama del Rock & Roll, la moneda conmemorativa de la Casa de la Moneda estadounidense y ahora este sample en un disco de Beyoncé construyen un relato paralelo al oficial: el de una cultura cubana que floreció en el exilio y que el poder en La Habana no pudo domesticar.

El futuro de la cultura cubana depende, en gran medida, de si el país logra recuperar las libertades que le fueron arrebatadas hace más de seis décadas. Mientras la dictadura mantenga el monopolio sobre la esfera pública, los artistas seguirán eligiendo entre la sumisión y el exilio, y figuras como Celia Cruz seguirán siendo más honradas en el extranjero que en su propia tierra. \»Cuerpo (Tumbao)\» es, en ese sentido, más que una canción: es un acto de justicia simbólica con una mujer a quien su país le negó el derecho a volver, pero no pudo impedirle conquistar al mundo. La azúcar, contra todo pronóstico del poder, sigue dulce.

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya
Escrito por

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya

Equipo editorial de Reporte Cuba Ya, medio digital independiente especializado en noticias de Cuba. Cubrimos politica, derechos humanos, economia, feminicidios, presos politicos, oposicion y la crisis humanitaria en la isla. Nuestro compromiso es la veracidad, la independencia editorial y el rigor periodistico.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mantente Informado

Recibe las noticias más importantes de Cuba directamente en tu correo.