Miércoles, 22 de julio de 2026
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Colapso del transporte en el oriente de Cuba: las autoridades obligan a viajar a ciudadanos en camiones de carga

Decenas de personas en el municipio de La Maya, Santiago de Cuba, deben desplazarse diariamente apiladas en camiones de carga sin techo debido a la parálisis del transporte estatal por la falta de combustible. Ante esta situación, el régimen de La Habana intenta imponer un relato triunfalista, amenazando a quienes documentan la precariedad y calificando esta medida de \»solución positiva\», mientras los profesionales de la salud y la población en general sufren las consecuencias de un sistema colapsado.

La crisis de movilidad en la isla ha llevado a las autoridades a implementar medidas que atentan contra la dignidad ciudadana. En La Maya, un funcionario de tránsito sin identificación intentó intimidar a una reportera que documentaba cómo decenas de cubanos trepaban a un camión de carga. El agente exigía que el material no se publicara y justificaba la acción alegando que la \»solución es positiva\». Esta respuesta refleja la política habitual del gobierno cubano de romantizar el desastre y vender como victoria lo que, en realidad, es mera supervivencia ante la falta de alternativas.

El panorama en esta localidad oriental no es una contingencia aislada, sino el reflejo del colapso estructural que sufre el país. La escasez crónica de combustible ha paralizado casi por completo el transporte estatal, obligando a la población a depender de camiones de carga no acondicionados para pasajeros. Aunque el precio de este servicio (50 pesos) resulta inferior al del transporte privado (entre 300 y 500 pesos), las condiciones en las que viajan los ciudadanos —hacinados, colgados de las barandas y sin medidas de seguridad— evidencian un desprecio institucional hacia la población, que es tratada como ciudadanía de segunda.

El impacto en el sector sanitario

La ineficiencia del sistema de movilidad golpea directamente a los servicios esenciales, particularmente al sector de la salud. Profesionales como el doctor Roberto Serrano Delis se ven obligados a esperar horas en la vía pública para recorrer distancias mínimas, como los seis kilómetros que separan La Maya de Songo, arriesgando la atención de sus pacientes. La paradoja se impone: tanto el médico como el enfermo hacen lo imposible por cumplir, mientras el sistema los abandona a su suerte. Quienes logran subir a estos vehículos llegan a sus centros de trabajo exhaustos y desaliñados, como si la jornada hubiera comenzado mucho antes de pisar el hospital.

Mientras en el oriente de la isla los profesionales de la salud se trasladan en condiciones infrahumanas, el ejecutivo cubano anunció en La Habana la creación de la empresa estatal TRANSMED, destinada a garantizar la movilidad del personal sanitario, aunque limitada exclusivamente a la capital. Esta disparidad geográfica y de recursos subraya la desconexión del poder central con las provincias. La dictadura cubana continúa priorizando el control del relato y la censura frente a la urgencia de resolver una crisis que empuja a la desesperación, profundiza la fractura social y agudiza el inexorable éxodo migratorio.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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