El régimen de La Habana se quedó sin su única conexión aérea directa entre la isla y España, tras la cancelación inmediata de la ruta Madrid-Santiago de Cuba-La Habana operada por Cubana de Aviación. La medida, que deja en el desamparo a cientos de pasajeros, responde a la suspensión del operador español encargado de los vuelos y se enmarca en el profundo aislamiento y la crisis estructural que atraviesa la nación caribeña.
La aerolínea estatal confirmó a las agencias de viajes que el operador contratado, identificado extraoficialmente como Plus Ultra Líneas Aéreas, decidió paralizar las frecuencias CU471 y CU470. La justificación esgrimida por la compañía arrendadora de los aviones Airbus A330 y sus tripulaciones apunta a \»riesgos derivados de la Orden Ejecutiva\» emitida por el gobierno de Estados Unidos, calificando la situación como un hecho de fuerza mayor ajeno a su control. Durante el mes en curso, apenas se mantendrán dos frecuencias semanales mientras el ejecutivo cubano intenta reorganizar sus maltrechas operaciones aéreas.
Los pasajeros afectados por esta decisión unilateral deberán buscar alternativas complicadas y costosas para llegar a la isla. Las autoridades de la isla han indicado que los viajeros podrán optar por rutas con escalas a través de Panamá, mediante un acuerdo de código compartido con Copa Airlines, o gestionar sus trayectos a través de las oficinas de Iberia en La Habana. Sin embargo, esta nueva limitación de movilidad representa un duro golpe para los cubanos que dependen de estos enlaces para el contacto familiar y el flujo de remesas desde Europa.
Un país a oscuras y sin combustible
El colapso de la conectividad aérea no es un hecho aislado, sino un síntoma más de la profunda crisis sistémica que sufre la isla. El gobierno cubano enfrenta un escenario crítico en su sistema electroenergético, con apagones que superan las diez horas diarias y que en algunas provincias alcanzan hasta 20 horas consecutivas. La escasez de combustible es tan aguda que, según reconocieron voceros oficiales, en lo que va de año solo ha arribado un buque petrolero procedente de Rusia, lo que ha paralizado sectores estratégicos como el sanitario y ha exacerbado el descontento social.
La incapacidad de garantizar el suministro de combustible para la aviación comercial ha provocado un efecto dominó en el sector. Compañías internacionales como Turkish Airlines y Air France ya habían anunciado la suspensión temporal de sus vuelos hacia La Habana por las mismas limitaciones logísticas. Este nuevo aislamiento aéreo con Europa no solo profundiza el desplome del turismo, principal fuente de ingresos externos para la dictadura, sino que evidencia el fracaso del modelo económico y augura un mayor deterioro en la calidad de vida de la ciudadanía, cada vez más atrapada en un ciclo de pobreza y desconexión global.