Jueves, 23 de julio de 2026
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El Gran Teatro de La Habana cierra sus puertas por tercera vez en menos de una década ante nuevos daños estructurales

El Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso ha vuelto a cerrar por tiempo indefinido para someterse a una nueva intervención constructiva, lo que marca la tercera paralización de sus actividades en menos de diez años. La institución, sede principal del Ballet Nacional de Cuba, afronta severos problemas en su infraestructura que persisten tras costosas remodelaciones anteriores, evidenciando el profundo deterioro del patrimonio cultural bajo la gestión del régimen de La Habana.

La propia institución confirmó a través de sus redes sociales que la sala principal y otros espacios serán sometidos a un proceso de inversión para intentar reincorporar su programación artística. Sin embargo, este nuevo cierre reabre la interrogante sobre la eficacia y el manejo de los recursos en las obras anteriores. Entre 2013 y 2016, el inmueble de estilo neobarroco fue sometido a una reparación capital que incluyó el rescate de fachadas, vestíbulos, la instalación de un nuevo sistema de climatización, mejoras acústicas y la dotación de nuevos camerinos y salones de ensayo. A pesar de la millonaria inversión, la edificación no logró sostener su integridad estructural.

Deterioro técnico y desidia institucional

Los problemas actuales no son aislados ni repentinos. Hace poco más de dos años, en febrero de 2023, el teatro ya había cesado sus funciones debido a daños críticos en la sala García Lorca. En aquella ocasión, Enmanuel George, subdirector de la instalación, detalló que la carpintería y los accesorios de madera estaban afectados por comején, mientras que el falso techo presentaba un riesgo inminente debido a desprendimientos en la losa superior. La complejidad de la reparación requiere desmontar estructuras delicadas que contienen molduras de yeso y lienzos artísticos, un trabajo técnico que las autoridades de la isla han postergado reiteradamente.

El deterioro se ha extendido a otras áreas del inmueble, como el tercer piso, donde filtraciones del sistema de aire acondicionado y vibraciones sonoras han fragmentado parte del techo. Lillitsy Hernández Oliva, presidenta del Consejo Nacional de Artes Escénicas (CNAE), reconoció en su momento que las soluciones propuestas por ingenieros resultan sumamente costosas. Este caso es un reflejo del colapso generalizado de la infraestructura pública en Cuba, donde la falta de mantenimiento preventivo, la burocracia y la ineficiencia del gobierno cubano han conducido a la pérdida progresiva del patrimonio arquitectónico de la nación.

Inaugurado en 1914 bajo el diseño del arquitecto belga Paul Beleu, el otrora Gran Teatro de La Habana se suma a la larga lista de edificaciones patrimoniales en estado crítico en toda la isla. La incapacidad de la dictadura cubana para preservar uno de sus principales emblemas culturales no solo afecta a los artistas y al público que se queda sin espacios para la danza y la música, sino que también representa un duro golpe para el sector turístico y la identidad nacional. La falta de transparencia en la gestión de los recursos destinados a las obras anteriores exige una rendición de cuentas que, bajo el actual sistema de poder, resulta inexistente.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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