Miércoles, 22 de julio de 2026
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El régimen cubano admite secuelas crónicas del chikunguña ante el colapso del sistema de salud

Tras meses de silencio oficial y subregistro epidemiológico, el gobierno cubano reconoció finalmente que el brote de chikunguña deja inflamación crónica en las articulaciones de los pacientes. Sin embargo, las autoridades de la isla omitieron ofrecer cifras reales sobre la magnitud del contagio y no explicaron cómo el debilitado sistema sanitario atenderá a los cubanos que arrastran discapacidades y dolor persistente.

El reconocimiento tuvo lugar durante una reunión encabezada por Miguel Díaz-Canel y el primer ministro, Manuel Marrero Cruz, donde también se presentaron los resultados preliminares del fármaco Jusvinza, desarrollado por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB). La admisión, no obstante, resultó incompleta. El régimen de La Habana evadió ofrecer datos sobre la cantidad de ciudadanos afectados ni detalló las estrategias para asistir a una población que enfrenta rigidez articular y limitaciones funcionales severas.

Colapso terapéutico en el oriente del país

El vacío informativo contrasta radicalmente con la realidad en las salas de rehabilitación. En Alto Songo, municipio Songo La Maya en Santiago de Cuba, el fisiatra Roberto Serrano Delis atiende a pacientes que superaron la fase aguda del virus pero permanecen secuestrados por sus consecuencias. El especialista advierte que las afectaciones osteomioarticulares varían desde inflamaciones moderadas hasta cuadros severos que persisten hasta cuatro meses después, comprometiendo la autonomía y la vida cotidiana de los infectados.

El panorama se agrava por la nula disponibilidad de recursos para el tratamiento. Antiinflamatorios, vitaminas y esteroides son hoy prácticamente inalcanzables, y la fisioterapia está severamente limitada por la falta de equipos. \»No tenemos equipos láser funcionando. Los de magnetoterapia llevan años rotos\», resume Serrano Delis, quien se ve obligado a indicar ejercicios domiciliarios sin supervisión ante la inoperancia de las instalaciones médicas.

La crisis estructural de la salud pública

La situación refleja el deterioro sistémico del sector salud en la isla, profundizado por la falta de personal. En La Maya, la atención recae casi exclusivamente sobre un solo especialista, ya que la mayoría de los técnicos ha emigrado, ha pasado al sector privado o se encuentra en misiones en el exterior. La opacidad de la dictadura cubana en el manejo de la epidemia se suma a una infraestructura sanitaria colapsada por el éxodo migratorio, la inflación y el desabastecimiento generalizado, dejando a las farmacias y hospitales sin analgésicos básicos.

Convivir con dolor crónico sin acceso a medicamentos ni rehabilitación adecuada tiene consecuencias devastadoras, especialmente para adultos mayores y personas con comorbilidades cardiovasculares, respiratorias o psiquiátricas, habiéndose reportado incluso fallecimientos por complicaciones asociadas. La incapacidad del ejecutivo cubano para garantizar una atención médica mínima frente a las secuelas del chikunguña expone el abandono institucional y presagia un incremento en la mortalidad y el deterioro de la calidad de vida de cientos de cubanos que quedan a la deriva ante una crisis sanitaria sin solución visible.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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