La líder del movimiento disidente Damas de Blanco, Berta Soler, fue distinguida con el Premio Solidaridad Lech Wałęsa en una ceremonia celebrada en Miami, un reconocimiento internacional a su perseverancia en la exigencia de libertades y la liberación de presos políticos en la isla. El acto contó con la presencia del ministro de Relaciones Exteriores de Polonia, Radosław Sikorski, y el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio.
Soler, de 61 años, no pudo asistir presencialmente al Hotel Biltmore para recoger el galardón debido a las restricciones migratorias impuestas por la dictadura cubana, que condicionan las salidas del país a un estatus de \»salida sin retorno\». La activista rechazó de plano esta medida, afirmando que su lugar de lucha permanece en Cuba. En su lugar, Irma Santos de Mas Canosa recogió la estatuilla, mientras que la opositora participó de manera virtual. En su discurso, Soler agradeció el premio como el resultado de más de dos décadas de resistencia frente a la tiranía comunista y reivindicó el activismo pacífico de su organización.
La entrega de este reconocimiento pone de relieve la constante persecución política que sufren las Damas de Blanco. Desde 2022, Soler ha sido detenida de manera sistemática casi todos los domingos cuando intenta asistir a la misa en la iglesia de Santa Rita en La Habana. Esta dinámica represiva ilustra el hostigamiento continuo del régimen de La Habana contra cualquier manifestación de disidencia, criminalizando el ejercicio básico de los derechos civiles y el derecho a la libre manifestación.
Un respaldo internacional a la resistencia pacífica
El Premio Solidaridad Lech Wałęsa, dotado con 275.000 dólares y una estatuilla, fue creado en 2014 por iniciativa de Sikorski para honrar a quienes promueven la democracia a nivel global. El comité de selección, presidido por el expresidente polaco y Nobel de la Paz Lech Wałęsa, ha distinguido en el pasado a activistas de diversas latitudes que enfrentan regímenes autoritarios. Durante el acto, el ministro polaco subrayó el coraje y la resiliencia de Soler, mientras que Rubio enfatizó las graves consecuencias personales que conlleva su activismo dentro de la isla.
El galardón coincide con uno de los momentos de mayor asfixia cívica en la nación caribeña. A la profunda crisis económica, la inflación incontrolable y el masivo éxodo migratorio que enfrenta el gobierno cubano, se suma un endurecimiento del aparato represivo para impedir la organización de la sociedad civil. En este escenario, el legado de las Damas de Blanco, fundado por Laura Pollán y reconocido en 2005 con el Premio Sájarov a la Libertad de Pensamiento del Parlamento Europeo, se erige como uno de los pocos bastiones de visibilidad contra las violaciones sistemáticas de los derechos humanos en el país.
La concesión de este premio a Berta Soler envía una clara señal desde la comunidad internacional democrática respecto a la situación política en Cuba. El respaldo de figuras de alto nivel como el jefe de la diplomacia polaca y el secretario de Estado estadounidense busca mantener el foco de atención sobre los presos de conciencia y la falta de garantías democráticas. Mientras el ejecutivo cubano mantenga su política de acoso a la disidencia, los reconocimientos a figuras como Soler seguirán evidenciando el aislamiento moral del sistema frente a la comunidad global.