El secretario general de la Asamblea de la Resistencia Cubana, Orlando Gutiérrez-Boronat, expuso ante el Consejo de Europa en Estrasburgo una propuesta para una eventual transición democrática en Cuba, argumentando que las protestas internas y la presión internacional auguran un escenario de libertad tras décadas de autoritarismo.
Durante su intervención ante parlamentarios europeos, el líder opositor detalló la creación de un consejo provisional de gobierno destinado a reconstruir las instituciones republicanas tras la eventual caída del régimen de La Habana. Este organismo, de carácter estrictamente técnico y patriótico e inspirado en la Constitución de 1940, tendría como misión restablecer las libertades civiles, desmilitarizar la vida política y convocar elecciones multipartidistas en un plazo de 24 meses, sin aspiraciones de perpetuarse en el poder.
Gutiérrez-Boronat identificó el creciente movimiento de protestas ciudadanas dentro de la isla como el principal motor del cambio. Asimismo, subrayó que el contexto internacional comienza a alinearse con las aspiraciones democráticas de los cubanos, destacando la política de Estados Unidos, el ascenso de gobiernos anticomunistas en América Latina y un creciente consenso europeo para revisar los mecanismos de financiamiento que sostienen al gobierno cubano.
Una respuesta al colapso sistémico y la represión
La hoja de ruta expuesta forma parte del Acuerdo de Liberación, una iniciativa concebida junto a la plataforma Pasos de Cambio y respaldada por múltiples organizaciones de la sociedad civil. Este plan surge como respuesta directa al colapso estructural de la isla, caracterizado por la hiperinflación, el masivo éxodo migratorio y la constante represión social ejercida por la dictadura cubana para silenciar el descontento. El documento contempla la excarcelación inmediata de los presos políticos, la reunificación nacional tras décadas de exilio forzado y el desmantelamiento de las estructuras represivas del Estado.
La campaña de la Asamblea de la Resistencia Cubana en foros europeos y americanos busca fortalecer el reconocimiento internacional de la oposición democrática y condicionar la cooperación diplomática frente a las autoridades de la isla. La presentación de esta propuesta ante el Consejo de Europa representa un esfuerzo por articular una alternativa política concreta, presionando a la comunidad internacional para que vincule cualquier mecanismo de cooperación al respeto irrestricto de los derechos humanos y a la apertura democrática en Cuba.