Sábado, 26 de septiembre de 2026
ÚLTIMA HORA
Economia

Crisis de higiene femenina en Cuba: mujeres obligadas a usar retazos de tela ante el colapso de la distribución estatal

Crisis de higiene femenina en Cuba: mujeres obligadas a usar retazos de tela ante el colapso de la distribución estatal

La ausencia crónica de almohadillas sanitarias en las farmacias cubanas ha obligado a cientos de mujeres a retroceder décadas en sus prácticas de higiene, utilizando retazos de sábanas viejas para enfrentar la menstruación. Mientras el régimen de La Habana mantiene un control burocrático asfixiante sobre la distribución de productos básicos, la incapacidad de la industria nacional y la dolarización de la economía condenan a las cubanas a elegir entre alimentar a sus familias o preservar su salud íntima.

En el reparto Capiro, en Santa Clara, Leydi Pérez enfrenta una realidad que se repite en hogares de toda la isla. Su hija mayor tuvo su primera menstruación a los nueve años, y desde hace más de doce meses, la farmacia asignada a su núcleo familiar no ha dispensado un solo paquete de almohadillas sanitarias. Para esta madre, vendedora en un puesto de productos agrícolas y con dos preadolescentes a su cargo, desembolsar más de 500 pesos mensuales en el mercado informal para adquirir un producto desechable, pero estrictamente indispensable, representa un sacrificio económico insostenible.

Si el sistema de asignación estatal funcionara, a esta altura a Leydi le corresponderían más de 20 paquetes de compresas. Sin embargo, la realidad la ha empujado a comprar a sobreprecio en el mercado informal o en tiendas por Moneda Libremente Convertible (MLC). «Las que puedo comprar se las dejo a la niña que todavía está en la primaria», explica con resignación. «A estas alturas de mi vida he tenido que volver a usar retazos de sábanas viejas como en los años 90. Solo rezo por que la menor se demore un poco más en menstruar, porque entonces sí que no me va a alcanzar el salario».

Burocracia estatal y desabastecimiento: el calvario para acceder a un derecho básico

La escasez de productos de higiene femenina no es un fenómeno aislado, sino la consecuencia directa del fracaso del modelo económico centralizado impuesto por el gobierno cubano. Un año antes de la pandemia, los propios medios oficiales intentaron abordar la crisis de las llamadas «íntimas», pero sin ofrecer respuestas sobre cuándo se estabilizaría la producción. Desde entonces, los continuos paros y arranques de la Empresa de Materiales Higiénico-Sanitarios Mathisa, con sedes en La Habana, Sancti Spíritus y Granma, han sido noticia recurrente.

Almohadillas sanitarias marca Mariposa, producidas en Cuba (Foto: Archivo de CubaNet)

Almohadillas sanitarias marca Mariposa, producidas en Cuba (Foto: Archivo de CubaNet)

En 2023, las autoridades de la isla informaron sobre la paralización de las fábricas debido a la falta de polietileno, un material importado, según declararon, de «países distantes» como México y Finlandia, utilizado para impermeabilizar las almohadillas. Meses más tarde, anunciaron un reinicio que duró apenas 14 días antes de volver a detenerse por la escasez de papel. A inicios del año pasado, las tres plantas de Mathisa aspiraban a entregar 3 millones de paquetes de la marca Mariposa, una cantidad que representaba apenas un paquete por mujer en edad fértil. Sin embargo, cuando la agencia EFE solicitó datos sobre el cumplimiento de este plan, la dictadura cubana mantuvo su habitual opacidad y no ofreció respuesta alguna.

El acceso a este producto sanitario, además de escaso, está supeditado a un riguroso y humillante proceso burocrático. La venta se subordina a la presentación del carné de identidad y la libreta de abastecimiento en los primeros meses del año. Cada mujer fértil, desde los 10 hasta los 55 años, tiene la obligación de censarse para recibir los ocho ciclos o «vueltas» anuales. En el caso de menores de edad con pubertad precoz, como la hija de Leydi, las madres deben proporcionar un documento emitido por el consultorio médico que demuestre que la niña ya ha menstruado, una intromisión estatal innecesaria para acceder a un derecho fundamental de higiene.

Impacto en la salud y desigualdad geográfica

La crisis golpea con especial dureza a las mujeres que padecen condiciones médicas preexistentes. Idalmis, vecina del reparto Santa Catalina en Santa Clara, aguarda en una fila con su tarjetón para adquirir medicamentos y relata que en su farmacia no venden compresas desde hace muchos meses. Además, critica la pésima calidad de las últimas entregas: «Los últimos dos paquetes que dieron se les salía el algodón y ni absorbían ni pegaban nada». Esta mujer, en edad de premenopausia, sufre desajustes hormonales y dos fibromas uterinos que le provocan sangramientos abundantes, lo que la ha obligado a recurrir a rellenos de pañales. «Cuando me pasa, tengo que dejar de trabajar porque imagina salir a la calle con ese bulto entre las piernas que llega hasta la espalda», relata.

Almohadillas sanitarias a la venta en el mercado informal, en Santa Clara (Foto de la autora)

Almohadillas sanitarias a la venta en el mercado informal, en Santa Clara (Foto de la autora)

En provincias centrales como Sancti Spíritus y Ciego de Ávila, los períodos sin recibir el producto en las farmacias se extienden a más de un año, una situación que se agrava en las zonas rurales. Amanda Espinosa, residente en las cercanías de Taguayabón, un caserío entre Camajuaní y Remedios, describe la angustia de vivir lejos de las tiendas en MLC. «Si nos cae la regla y no hemos podido ir a Camajuaní o a Remedios a comprar íntimas, hay que echarles mano a toallas, ropa vieja, lo que se encuentre en el escaparate, porque eso es algo biológico que a veces se adelanta», explica. En estos pueblos, donde apenas funcionan dos o tres puestos de vendedores particulares, la inventiva se convierte en la única alternativa frente a la inoperancia del ejecutivo cubano.

El contraste de la dolarización: abundancia para unos, miseria para la mayoría

Mientras las cubanas de a pie se ven obligadas a lavar trapos, en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel operan empresas que sí garantizan la producción de almohadillas, pero exclusivamente para un mercado dolarizado. La empresa vietnamita Thai Binh y la marca cubana Angélica, perteneciente a la Industria italo-cubana Arthis S.A., fabrican diversos tipos de compresas que se comercializan en dólares o en las escasas tiendas que aún operan en MLC. En el mercado mayorista de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), un paquete se ofrece a 790 pesos, lo que dispara el precio en el mercado informal hasta más de 800 CUP por unidad.

En las tiendas por divisa, donde estos productos nunca escasean, un paquete de 10 o 12 unidades cuesta entre 2 y 5 USD. La paradoja es brutal: el régimen de La Habana garantiza el abastecimiento en divisas, pero abandona a su suerte a la mayoría de la población que depende del salario estatal en pesos cubanos. Ante la imposibilidad de adquirirlos, muchas mujeres prolongan el uso de las compresas mucho más allá de lo recomendado, ignorando las advertencias de los especialistas en ginecología, quienes aconsejan cambiarlas hasta seis veces al día o cada cuatro horas en un flujo normal, lo que incrementa el riesgo de infecciones y enfermedades pélvicas.

Íntimas a la venta en una tienda en MLC de Santa Clara (Foto de la autora)

Íntimas a la venta en una tienda en MLC de Santa Clara (Foto de la autora)

Contexto: La crisis estructural y la feminización de la pobreza

El drama de las compresas es un síntoma más del colapso sistémico que atraviesa Cuba. La inflación galopante ha devaluado drásticamente los salarios, haciendo inalcanzable la canasta básica. Amanda resume la asfixia económica con una simple operación matemática: «No son solo los 500 pesos de un paquete de íntimas, súmale el precio del aceite que ya está a 1.300, del jabón, del detergente, de la libra de picadillo… Son demasiadas las necesidades». En este contexto, las mujeres sufren una doble penalización: deben lidiar con la carga histórica del cuidado familiar y enfrentar una crisis de higiene que atenta directamente contra su dignidad y autonomía corporal.

La ineficiencia productiva del Estado, su incapacidad para mantener cadenas de suministro estables y su obsesión por el control burocrático han provocado este retroceso a prácticas del llamado «Período Especial» de los años noventa. La dictadura cubana, que se jacta internacionalmente de supuestos logros en materia de igualdad de género, es la misma que hoy obliga a sus ciudadanas a volver a lavar retazos de tela por no poder garantizar la importación de polietileno o papel, o por negarse a liberalizar la economía para permitir que el sector privado nacional resuelva de manera eficiente esta urgencia sanitaria.

El impacto de esta crisis también alimenta el imparable éxodo migratorio. Las jóvenes mujeres, al ver frustradas sus expectativas de vida y enfrentadas a la falta de condiciones mínimas de salubridad, optan por abandonar el país en busca de un futuro donde la biología no sea una condena a la pobreza o a la enfermedad. La respuesta de la comunidad internacional debe contemplar esta realidad, visibilizando cómo el autoritarismo en Cuba no solo reprime la disidencia política, sino que aniquila la calidad de vida y los derechos fundamentales de la población a través de la gestión negligente y opaca de los recursos básicos.

El panorama a futuro es desalentador. Sin reformas estructurales que descentralicen la economía y sin voluntad política para erradicar la burocracia estatal, la escasez de productos de higiene femenina continuará agravándose. La situación exige no solo urgencia humanitaria, sino un cuestionamiento profundo a un sistema que, como sentencia Amanda desde su pueblo en el interior de la isla, parece anclado en el pasado: «Con todo el adelanto que hay en el mundo y nosotras las cubanas seguimos lavando trapos».

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya
Escrito por

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya

Equipo editorial de Reporte Cuba Ya, medio digital independiente especializado en noticias de Cuba. Cubrimos politica, derechos humanos, economia, feminicidios, presos politicos, oposicion y la crisis humanitaria en la isla. Nuestro compromiso es la veracidad, la independencia editorial y el rigor periodistico.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos obligatorios están marcados con *

Mantente Informado

Recibe las noticias más importantes de Cuba directamente en tu correo.