La moneda estadounidense superó por primera vez la barrera de los 400 pesos cubanos en el mercado paralelo, según los registros del medio independiente El Toque. Este hito inédito refleja la profunda devaluación del peso nacional y el fracaso de las políticas económicas del régimen de La Habana para controlar la inflación y estabilizar el mercado cambiario.
La Tasa Representativa del Mercado Informal (TRMI) confirmó que el dólar llegó a la cifra de 400 pesos, un valor que no tiene precedentes desde que se comenzaron a medir estos indicadores a través de redes sociales y plataformas de compraventa. Esta cotización se produce en medio de una escasez crítica de divisas, una producción nacional estancada y una demanda insaciable de moneda extranjera para cubrir necesidades básicas de consumo, ahorro e importaciones privadas. Otras divisas también mantienen cotizaciones alarmantes, con el euro rondando los 450 pesos y el dólar canadiense superando los 272 pesos.
Incluso durante la aguda crisis del \»Periodo Especial\» en la década de 1990, cuando el dólar llegó a cotizarse en torno a 150 pesos en el mercado negro, no se alcanzaron niveles de esta magnitud. La situación actual está agravada por una inflación persistente, que la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) situó en un 14,37 % interanual en julio. La falta de reformas cambiarias estructurales por parte del gobierno cubano ha dejado al peso en una espiral de depreciación sin control.
Estanflación y colapso del poder adquisitivo
El economista Pedro Monreal ha advertido sobre la presencia de \»estanflación\» en la isla, una peligrosa combinación de estancamiento económico e inflación que estrangula la economía familiar. El reciente repunte en los precios de los alimentos ha revertido la breve moderación observada a inicios de año, evidenciando la incapacidad de las autoridades de la isla para garantizar la seguridad alimentaria y la estabilidad macroeconómica. La cotización de 400 pesos por dólar no solo evidencia la pérdida acelerada del poder adquisitivo, sino que consolida al mercado informal como la única referencia real para las transacciones, frente a un mercado oficial totalmente divorciado de la realidad.
Este nuevo récord cambiario augura un endurecimiento de las condiciones de vida para la ciudadanía, con un incremento inevitable en los costos de los productos de primera necesidad que dependen de importaciones no estatales. Ante la inacción del ejecutivo cubano y la profundización de la crisis estructural, la presión social y la dependencia del exodo migratorio se incrementarán, mientras la comunidad internacional observa cómo la falta de libertades económicas y la ineficiencia estatal empujan a la isla hacia un colapso total.