Miércoles, 22 de julio de 2026
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Oriente se reintegra al sistema eléctrico, pero el déficit de generación mantendrá en penumbra al 56% de Cuba

Las autoridades de la isla lograron reconectar el oriente de Cuba al Sistema Electroenergético Nacional (SEN) tras restaurar las líneas de alta tensión dañadas por el huracán Melissa. Sin embargo, el alivio será efímero para la población, ya que el régimen de La Habana pronostica que los apagones simultáneos afectarán al 56% del territorio nacional, con un déficit de generación cercano a los 1.915 megavatios (MW) en el horario de mayor consumo.

La Empresa Eléctrica de Granma informó sobre la energización de la última de las seis torres de alta tensión que enlazan los municipios de Cueto y Bayamo. Más de un centenar de operarios de la Industria Eléctrica trabajaron en la reconstrucción de las estructuras de acero que soportan el cableado de 220 kilovatios. Pese a este esfuerzo logístico, la capacidad del sistema se mantiene colapsada. La Unión Eléctrica (UNE) proyecta una capacidad máxima de 1.565 MW para el horario pico, frente a una demanda estimada de 3.450 MW, dejando un boquete de 1.885 MW que se traduce en cortes de luz que superan las 20 horas diarias en provincias orientales y alcanzan las 10 horas en La Habana.

La crisis del sector energético responde a una combinación de obsolescencia estructural y desabastecimiento crónico. El gobierno cubano reporta que seis unidades termoeléctricas permanecen fuera de servicio por averías o mantenimientos programados. Entre las principales incidencias se encuentran las fallas en las unidades 5 y 8 de la central Máximo Gómez y en la unidad 2 de la Felton. A esto se suma la paralización de decenas de motores de generación distribuida, inactivos por la falta de combustibles y lubricantes, lo que evidencia la incapacidad del ejecutivo cubano para garantizar el mantenimiento y abastecimiento de infraestructuras vitales.

Impacto sistémico en la población

El colapso eléctrico, que se arrastra desde mediados de 2024, trasciende la mera incomodidad doméstica y agrava la crisis estructural que atraviesa la isla. La falta de energía interrumpe el bombeo de agua y compromete severamente el sistema sanitario, en medio de un contexto epidemiológico ya de por sí precario. Esta debacle, producto de la mala gestión y la falta de inversión del régimen, profundiza el desaliento ciudadano y actúa como un catalizador más del masivo éxodo migratorio que busca escapar de las precarias condiciones de vida.

La persistencia de estos apagones masivos augura un escenario crítico para los próximos meses. Mientras la dictadura cubana atribuye las deficiencias a factores externos y desastres naturales, la ciudadanía enfrenta el deterioro acelerado de los servicios públicos básicos. La incapacidad para estabilizar la red eléctrica no solo refleja el fracaso del modelo económico centralizado, sino que amenaza con desencadenar mayores tensiones sociales en una nación que ya soporta el peso de la inflación, el desabastecimiento y la represión política.

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Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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