Unos 1.200 migrantes, en su mayoría cubanos, partieron desde Tapachula rumbo a la Ciudad de México para presionar por la agilización de sus trámites de asilo y acceder a mejores condiciones laborales. La movilización, que comenzó en las primeras horas de la madrugada, refleja la desesperación de una población atrapada por la burocracia mexicana y huyendo de la crisis estructural que asola a la isla.
Desde el Parque Bicentenario de Tapachula, Chiapas, madres, padres y menores de edad iniciaron la marcha a pie con el objetivo de salir del sur de México, una región donde las oportunidades de empleo son escasas para quienes carecen de documentos. El activista y comunicador cubano Guillermo Rodríguez Sánchez, quien ha brindado visibilidad al grupo por motivos de seguridad, detalló que el contingente está compuesto por personas de diversas nacionalidades, aunque la mayoría es de origen cubano. A diferencia de caravanas anteriores que tenían como meta final la frontera con Estados Unidos, esta marcha busca presionar a las autoridades mexicanas para regularizar su estatus y escapar del limbo legal.
La situación de los isleños varados se ha agravado tras la cancelación del programa CBP One por parte del gobierno de Estados Unidos. Testimonios recopilados por medios internacionales dan cuenta de meses de espera infructuosa y vulnerabilidad. Losiel Sánchez, un cubano llegado en noviembre, denunció haber sido estafado por un falso abogado tras solicitar asilo en México sin recibir respuesta. Por su parte, Anery Sosa, quien lleva un año en Tapachula y fue víctima de robo, relató las dificultades de sobrevivir y criar a su hija recién nacida sin acceso al mercado laboral formal debido a su estatus irregular.
El éxodo como consecuencia directa del colapso en Cuba
El flujo constante de ciudadanos desde la isla responde a la profunda crisis económica y social impulsada por el régimen de La Habana. La inflación galopante, el desabastecimiento crónico de alimentos y medicinas, junto con la falta de libertades y la represión política, han convertido a la emigración en la única vía de supervivencia para amplios sectores de la población. La dictadura cubana, lejos de ofrecer soluciones internas, ha externalizado su crisis demográfica, dejando a miles de sus ciudadanos a merced de la burocracia, la inseguridad y la delincuencia en países de tránsito.
Ante la movilización, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció que su administración ofrecerá seguimiento humanitario, facilitando la regularización o el retorno voluntario a Cuba. Previamente, los migrantes habían exigido la intervención de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) para obtener \»documentos para vivir sin miedo\». Sin embargo, la lentitud administrativa sigue marcando el destino de estos grupos, cuyo futuro dependerá de las políticas migratorias regionales y de la invariable incapacidad del gobierno cubano para retener a su propia población.