El Banco Central de Cuba (BCC) bloqueó la cuenta bancaria de la organización no gubernamental independiente Bienestar Animal Cuba (BAC), argumentando que la entidad \»presenta muchas operaciones\». La medida, calificada como un agravio por los afectados, evidencia una vez más el asfixiante control burocrático y financiero que el régimen de La Habana ejerce sobre la sociedad civil, impidiendo el desarrollo de iniciativas ciudadanas al margen del Estado.
Según denunció la propia asociación a través de un comunicado, al exigir una solución ante las autoridades bancarias, se les informó que únicamente la directora de la institución estatal está autorizada para revisar y desbloquear este tipo de casos. La justificación esgrimida por el banco refleja un desconocimiento absoluto del funcionamiento de las organizaciones independientes, que subsisten en la isla gracias al microdonativo y al apoyo directo de la población.
Ante la arbitrariedad, la ONG animalista subrayó que el 90 % de los fondos que ingresan a su cuenta proviene de ciudadanos residentes en Cuba. \»Nuestra cuenta se mueve porque nuestra asociación está viva. Detrás de cada transferencia hay un animal que comerá, un tratamiento que se paga, una cirugía que se hace a tiempo\», explicaron los miembros de la BAC. La organización aclaró que no recibe financiamiento de gobiernos, partidos o instituciones internacionales, y que las escasas donaciones desde el exterior —que promedian los 40 dólares mensuales— provienen de personas naturales, en su mayoría cubanos.
Asfixia financiera y control de la sociedad civil
Este bloqueo no es un hecho aislado, sino que se inserta en la política sistemática de la dictadura cubana para obstaculizar el funcionamiento de cualquier iniciativa ciudadana que escape a su control totalitario. En un contexto de profunda crisis económica, hiperinflación y colapso de los servicios públicos, el gobierno cubano endurece su maquinaria burocrática para asfixiar a los proyectos independientes, criminalizando la solidaridad y privando a la población de la posibilidad de organizarse para mitigar el abandono estatal.
Los miembros de Bienestar Animal Cuba tienen previsto reunirse con representantes bancarios para exigir el desbloqueo y defender su derecho a operar con transparencia. Sin embargo, el panorama es incierto. Mientras el ejecutivo cubano mantenga su política de hostigamiento y restricción financiera contra actores no estatales, el tejido civil de la isla continuará debilitándose. Lo que está en juego no es solo el acceso a un recurso bancario, sino la capacidad misma de la ciudadanía para responder a las urgencias sociales que el Estado ha abandonado por completo.