El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, anticipó que la situación en Cuba será parte de su agenda de reuniones en el Vaticano con el papa León XIV, prevista para este jueves en Roma. El jefe de la diplomacia estadounidense busca expandir los canales de distribución de asistencia humanitaria a través de la Iglesia Católica para llegar directamente a la población afectada por el huracán Melissa en el oriente de la isla.
Durante una comparecencia ante la prensa en la Casa Blanca, Rubio explicó que Washington trabaja con la Iglesia Católica en la distribución de ayuda humanitaria en Cuba y que comparte con la Santa Sede la preocupación por la destrucción de la libertad religiosa y la persecución de las minorías cristianas. El Departamento de Estado confirmó que el viaje a Roma, programado del 6 al 8 de mayo, también incluirá discusiones sobre Medio Oriente y los intereses mutuos en el hemisferio occidental.
La reunión ocurre en un contexto de creciente presión de la administración de Donald Trump contra el régimen de La Habana. Rubio calificó el \»statu quo\» en Cuba como \»inaceptable\» y describió a la isla como \»un Estado fallido\» situado a 90 millas de las costas estadounidenses. Asimismo, desmintió la existencia de un supuesto bloqueo petrolero de Estados Unidos contra Cuba y atribuyó la crisis energética al colapso del modelo económico impuesto por las autoridades de la isla. \»Cuba solía recibir petróleo gratis de Venezuela, tomaban como el 60% de ese petróleo y lo revendían por efectivo. Ni siquiera iba a beneficiar al pueblo\», afirmó. \»Su modelo económico no funciona y las personas que están a cargo no pueden arreglarlo\», añadió.
Mecanismo de distribución directa para evitar desvío de recursos
El Departamento de Estado detalló que la segunda ronda de asistencia humanitaria será entregada a través del mismo canal utilizado para los primeros tres millones de dólares comprometidos por la administración Trump: productos preempaquetados transportados desde Miami y distribuidos por representantes de parroquias locales. Este mecanismo, según Washington, ha demostrado ser eficaz para garantizar que la dictadura cubana no pueda interferir ni desviar la asistencia destinada a la población necesitada.
El primer envío había sido anunciado por Rubio el pasado 14 de enero e incluyó alimentos, kits de higiene y otros artículos esenciales para las víctimas del huracán Melissa, que causó graves daños en el oriente cubano. \»Aunque la tormenta pasó, las necesidades humanitarias siguen siendo agudas y los esfuerzos de recuperación continúan\», señaló entonces el secretario de Estado. Washington advirtió al gobierno cubano que no debe obstaculizar el reparto y aseguró que está listo para aumentar el apoyo directo al pueblo cubano si el régimen corrupto lo permite.
La iniciativa de canalizar ayuda a través de la Iglesia Católica cobra relevancia en un momento en que la crisis estructural de la isla se profundiza: inflación galopante, desabastecimiento crónico, colapso del sistema eléctrico y un éxodo migratorio sin precedentes. La decisión de Washington de eludir las estructuras estatales para entregar la asistencia refleja la desconfianza institucional hacia un régimen que históricamente ha monopolizado la distribución de recursos y utilizado la ayuda externa como herramienta de control político. La respuesta de la dictadura cubana ante esta iniciativa y la eventual disposición del Vaticano a ampliar su rol como intermediador humanitario serán factores clave en los próximos meses para evaluar el impacto real de esta estrategia en la población civil.