La ministra de Asuntos Exteriores de Suecia, Maria Malmer Stenergard, aseguró que cada vez más países de la Unión Europea respaldan la revisión del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación (ADPC) con Cuba, al reconocer el fracaso de la política de acercamiento y condenar la represión sistemática del régimen de La Habana.
En una respuesta oficial al parlamentario Markus Wiechel, publicada por el Parlamento sueco, la jefa de la diplomacia sostuvo que la estrategia de compromiso del bloque europeo no ha arrojado los resultados esperados. Stenergard enfatizó que el ejecutivo sueco ha trabajado históricamente por una modificación del acuerdo firmado en 2016, y observó con satisfacción que una creciente cantidad de Estados miembros de la UE comienzan a alinearse con la postura crítica de Estocolmo.
Las declaraciones representan uno de los pronunciamientos más severos desde el gobierno sueco respecto a la situación en la isla. Stenergard manifestó su profunda preocupación por la crisis humanitaria y la ausencia total de libertades, subrayando que \»no ve razón alguna para defender a un régimen así\». La ministra también recordó que Suecia, en conjunto con la UE y la ONU, ha denunciado de forma reiterada la violencia estatal de la dictadura cubana contra los disidentes y la persistencia de presos políticos.
Conexión con la crisis estructural de la isla
El cuestionamiento parlamentario que motivó la respuesta de la cancillería sueca fue presentado por Wiechel, quien vinculó directamente las recientes protestas ciudadanas con el colapso sistémico que atraviesa el país. Los apagones prolongados, la escasez crónica de combustible y el deterioro económico han derivado en un masivo éxodo migratorio y en un creciente descontento social, escenario frente al cual el gobierno cubano ha respondido con un incremento de la represión política y la censura.
Ante este panorama, la Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC) emitió un comunicado desde Miami para respaldar la iniciativa sueca y frenar el financiamiento europeo que, según la organización, termina beneficiando al aparato económico y de seguridad de las autoridades de la isla. Pese a estas críticas, la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, ha defendido el ADPC como la principal herramienta del bloque para influir en la nación caribeña, aunque admitió recientemente que el pacto no ha generado los cambios esperados y reconoció la gravedad de las detenciones arbitrarias.
La creciente presión desde Estocolmo hacia Bruselas plantea un posible punto de inflexión en las relaciones diplomáticas con La Habana. Si más naciones europeas se suman a la exigencia de revisar el acuerdo de cooperación, el régimen podría enfrentar una reducción significativa de los apoyos internacionales en un momento de aguda fragilidad económica, lo que aumentaría el aislamiento de la isla y obligaría al poder a rendir cuentas sobre su gestión interna ante la comunidad internacional.