Las organizaciones feministas Alas Tensas y Yo Sí Te Creo en Cuba confirmaron dos nuevos crímenes de odio por motivos de género en las provincias de Granma y Guantánamo, sumando seis mujeres asesinadas en la isla durante los primeros compases del año. Los casos evidencian la grave crisis de violencia machista que atraviesa el país y la ausencia de una respuesta institucional efectiva para proteger a las víctimas.
Las víctimas identificadas son Yaniuska Barrero Machado y Yaneisi Quiala Miranda, ambas de 38 años. Barrero Machado, directora del museo local del municipio Bartolomé Masó en Granma, fue atacada por su pareja el pasado 19 de enero mientras se dirigía a su centro de trabajo en el barrio Alto del Moro. Su asesinato deja huérfana a una hija menor de edad. Por su parte, Quiala Miranda, emprendedora de la localidad de Santa Catalina en Guantánamo, fue asesinada alrededor del 28 de enero también a manos de su pareja, quien posteriormente se suicidó. Este feminicidio deja en la orfandad a dos hijos.
Según el registro actualizado por los observatorios ciudadanos hasta el 3 de febrero, la cifra de seis feminicidios confirmados en lo que va de 2026 se complementa con dos intentos de asesinato y un homicidio de un hombre por motivos de género. Además, las organizaciones mantienen abiertas investigaciones sobre 12 posibles feminicidios, cuatro intentos y un asesinato de hombre alertados en 2025, así como tres posibles intentos reportados este año. Las activistas subrayaron el carácter \»devastador y prevenible\» de esta violencia, con un impacto particularmente cruel sobre los menores que sobreviven a estos crímenes.
Opacidad institucional y crisis estructural
Las plataformas feministas advierten que sus estadísticas representan un subregistro debido a las dificultades para acceder a la información oficial y verificar los casos en un entorno marcado por la censura. El régimen de La Habana ha mantenido una política de hermetismo estadístico que invisibiliza la magnitud de la violencia de género, negando a la ciudadanía el acceso a datos cruciales para el diseño de políticas públicas. Esta opacidad se suma al colapso generalizado de los servicios públicos, la precariedad económica y el debilitamiento del sistema de justicia, factores que agravan la vulnerabilidad de las mujeres cubanas frente a la violencia machista.
Ante la gravedad de la situación, la sociedad civil independiente exige al gobierno cubano transparencia estadística, la implementación de protocolos de protección integral y una respuesta estatal que vaya más allá de la retórica oficial. La inacción de la dictadura cubana frente a esta crisis no solo vulnera los derechos humanos de las mujeres, sino que profundiza el deterioro social, exigiendo una vigilancia constante por parte de la comunidad internacional para demandar rendición de cuentas y medidas reales de protección civil.