Las autoridades de la isla desplegaron un operativo de hostigamiento contra la joven influencer, quien se ha vuelto una voz crítica de la crisis económica y social que atraviesa el país. El suboficial Yoel Leodan Rabaza Ramos fue señalado como el encargado de entregar una citación irregular en su domicilio.
El oficial responsable de la acción represiva es Yoel Leodan Rabaza Ramos, suboficial con número de chapa 179542, quien se presentó vestido de civil en la vivienda de la joven habanera. Según denunció el periodista José Raúl Gallego, el agente acudió en compañía de otro individuo no identificado para entregar la orden de comparecencia a Caridad Silvente, madre de la influencer. En un video difundido en redes sociales, se escucha al policía admitir que la orden proviene directamente de la Seguridad del Estado, deslindando su responsabilidad individual pero ejecutando la intimidación.
La citación, sin embargo, estuvo plagada de irregularidades jurídicas que evidencian la arbitrariedad con la que opera la dictadura cubana frente a la disidencia. Benítez Silvente detalló que el documento menciona a un \»capitán Alberto\» sin apellido, mientras que la firma corresponde a un \»capitán Rafael\». Además, el espacio destinado a explicar el motivo de la comparecencia apareció en blanco. La madre de la joven, quien cuestionó que la notificación no cumpliera con el plazo legal de 72 horas de antelación, se negó a firmar el papel, aunque manifestó su disposición para presentarse en la unidad policial.
Represión ante el descontento social
El hostigamiento contra Anna Bensi no es un hecho aislado, sino parte de la maquinaria de vigilancia y censura que el gobierno cubano ha intensificado frente al descontento social. La joven de 21 años ha ganado notoriedad en los últimos meses por sus videos donde expone con crudeza la realidad cotidiana de la isla: los apagones prolongados, la inflación galopante, los salarios de hambre y el colapso de los servicios públicos, incluyendo las barreras para ejercer su profesión de Técnico Superior en Prótesis Estomatológica. La respuesta del Estado ha sido la persecución política, buscando silenciar las voces que articulan el malestar ciudadano.
Ante el acoso, la creadora de contenido ha reiterado su postura firme frente al aparato represivo. \»Sé que están buscando la forma justificada de llegar a mí. No les tengo miedo, no me intimidan y no me voy a callar\», aseguró Benítez, subrayando que su accionar se limita al ejercicio de la libertad de expresión. Mientras el régimen de La Habana continúa criminalizando la disidencia digital, la exposición pública de los represores plantea un desafío creciente para el sistema. La ciudadanía y la prensa independiente envían un mensaje claro: los actos de intimidación tendrán rostros visibles y consecuencias en un contexto donde la presión social por un cambio democrático sigue en ascenso.