Jueves, 23 de julio de 2026
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La dictadura cubana prohíbe al preso político Panter Rodríguez asistir al entierro de su madre

Esther Baró Carrillo, madre del activista Panter Rodríguez Baró, integrante del grupo Clandestinos, falleció en La Habana tras sufrir un paro respiratorio derivado de una neumonía. Las autoridades penitenciarias de la isla negaron el traslado del joven para que pudiera darle el último adiós, limitándose a ofrecerle una llamada telefónica en clara violación de sus derechos.

La muerte de Baró Carrillo fue confirmada a ReporteCubaYa por un familiar cercano que solicitó el anonimato por temor a represalias. La fuente detalló que el cuerpo de la difunta permanece en la funeraria a la espera de la llegada de su nieta desde España, con el entierro previsto para la mañana del miércoles. Sin embargo, el duelo familiar ha sido agravado por la decisión de la Dirección Nacional de Prisiones, que mediante un oficial comunicó que Rodríguez Baró no sería trasladado a la funeraria para despedirse de su progenitora, tal como estipula la ley. \»Que se conforme con una llamada\», fue la cruda respuesta del militar a la solicitud familiar.

La negativa del régimen de La Habana se suma a las recientes medidas punitivas contra el activista. Hace aproximadamente dos meses, Rodríguez Baró fue reubicado de la prisión del Combinado del Este, en la capital, hacia la cárcel de Boniato en Santiago de Cuba, a más de 860 kilómetros de su hogar. Esta reubicación fue impuesta por la negativa del joven a acatar el reglamento penitenciario y por mantenerse firme en sus principios. La excesiva distancia hizo imposible que su madre, aquejada de graves problemas de salud, pudiera visitarlo en sus últimos meses de vida. Familiares señalan que el preso político está devastado al saber que no le permitirán abrazarla por última vez.

Una condena ejemplarizante por disidencia

Panter Rodríguez Baró fue condenado en enero de 2021 a 15 años de privación de libertad tras ser procesado por los delitos de \»difamación de las instituciones y organizaciones y de los héroes y mártires\» y \»daños a bienes del patrimonio cultural\». Su acción consistió en haber derramado sangre sobre varios bustos de José Martí a inicios de 2020, en un acto de protesta simbólica llevado a cabo junto al grupo Clandestinos. En el mismo proceso judicial fueron condenados Yoel Prieto Tamayo a nueve años y Jorge Ernesto Pérez García a un año de cárcel.

El caso ilustra el patrón sistemático de la dictadura cubana de utilizar el aislamiento carcelario y la crueldad psicológica como herramientas para quebrar la moral de los opositores y castigar a sus familias. Años antes de su fallecimiento, Esther Baró Carrillo había denunciado que su hijo estaba recluido en el Área Especial 47 del Combinado del Este, conocida popularmente como el \»corredor de la muerte\», y advirtió que la Seguridad del Estado buscaba \»acabar\» con él por su postura disidente. La prohibición de asistir al entierro de su madre evidencia, una vez más, la represión implacable y la violación flagrante de la dignidad humana en las prisiones de la isla, una crisis de derechos fundamentales que la comunidad internacional y las organizaciones defensoras de los derechos humanos continúan denunciando sin que el ejecutivo cubano ofrezca respuestas ni rectifique su política de hostigamiento.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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