La Habana concentró la mayor cantidad de siniestros, mientras que el sector de la construcción lideró las víctimas mortales. Las cifras oficiales revelan un aumento en la gravedad de los accidentes, reflejo del colapso de las condiciones de seguridad laboral y la infraestructura bajo el régimen de La Habana.
La Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) publicó su informe \»Protección del Trabajo. Indicadores Seleccionados\», en el que se detalla que durante 2025 se registraron 664 accidentes laborales en la isla. Aunque la cifra total de siniestros disminuyó respecto a los 935 reportados en 2024, las estadísticas evidencian una alarmante tendencia hacia una mayor letalidad. Un total de 38 trabajadores perdieron la vida y otros 701 resultaron lesionados, lo que demuestra que cada incidente ha tenido consecuencias más severas para la fuerza laboral cubana.
El reporte oficial subraya que la gravedad de los accidentes se tradujo en 43.643 hombres-días perdidos por incapacidad temporal. El promedio de tiempo de recuperación por trabajador afectado escaló de 59,7 a 62,3 días. Asimismo, el coeficiente de mortalidad experimentó un repunte, pasando de 52,5 a 54,2 fallecidos por cada 1.000 trabajadores lesionados. Por sectores, las industrias manufactureras lideraron la cantidad de accidentes con 112 casos, seguidas por Salud Pública (93) y Transporte (71). Sin embargo, el sector de la Construcción fue el más letal con 10 fallecidos, seguido por el suministro de Electricidad, Gas y Agua, y Transporte, con cinco víctimas mortales cada uno.
En el plano territorial, la capital fue el epicentro de los siniestros, con 255 accidentes y 280 lesionados, seguida por la provincia de Holguín con 95 casos. Matanzas encabezó la fatídica lista de muertes con siete trabajadores fallecidos, mientras que Artemisa y Cienfuegos registraron cinco decesos cada una. Las estadísticas también revelan que 213 mujeres sufrieron lesiones en sus centros de trabajo, sumándose a los 633 lesionados en 255 accidentes equiparados a los de trabajo según la legislación de seguridad social, una cifra que supera a la del año anterior.
El colapso de la seguridad laboral en un sistema estatalizado
Detrás de estas cifras se esconde el profundo deterioro de la infraestructura productiva y la falta de mantenimiento que aqueja a la economía controlada por el Estado. El régimen de La Habana mantiene el monopolio sobre la mayoría de los sectores estratégicos, donde la carencia de recursos, la obsolescencia de la maquinaria y la falta de implementos de protección laboral se han normalizado. En un contexto de crisis económica aguda, hiperinflación y desabastecimiento, los trabajadores se ven obligados a operar en condiciones precarias para sostener planes de producción irrealizables, exponiendo sus vidas a diario sin que las autoridades de la isla ofrezcan soluciones estructurales.
El incremento en la letalidad de los accidentes laborales no solo representa una tragedia para las familias cubanas, sino que también subraya la violación sistemática de los derechos laborales y de seguridad ocupacional por parte de la dictadura cubana. A medida que el éxodo migratorio vacía los centros de trabajo y la infraestructura continúa su desgaste acelerado, es previsible que la incidencia de siniestros graves se mantenga o empeore. La pasividad institucional ante estas muertes evidencia, una vez más, el alto costo humano del modelo económico y político impuesto en la isla.