Asesores del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se reunieron en San Cristóbal y Nieves con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del exmandatario Raúl Castro, en el marco de la cumbre anual del CARICOM. El encuentro, cuyo objetivo es negociar posibles cambios económicos y políticos en la isla a cambio del alivio de sanciones, evidencia los esfuerzos de Washington para presionar al régimen de La Habana desde nuevas vías diplomáticas.
El contacto se desarrolló en un hotel de Basseterre, capital caribeña, de manera paralela a la 50ª reunión ordinaria de la Conferencia de Jefes de Gobierno del CARICOM. Fuentes consultadas señalaron que Rodríguez Castro, conocido popularmente como \»El Cangrejo\», viajó acompañado por un oficial de protocolo cubano y abandonó el país el mismo día de su arribo. Aunque no ocupa un cargo oficial dentro del gobierno cubano ni en la cúpula del Partido Comunista, se le considera el guardaespaldas y colaborador más cercano de su abuelo, además de ejercer una notable influencia sobre GAESA, el conglomerado empresarial de las Fuerzas Armadas que controla la mayor parte de la economía nacional.
El núcleo de las conversaciones giró en torno a la posibilidad de aliviar de manera gradual las sanciones impuestas por Washington, condicionadas a que las autoridades de la isla implementen reformas medibles \»mes a mes\». En conversaciones privadas con líderes regionales, Rubio habría afirmado que las gestiones están \»muy avanzadas\» y que Estados Unidos estaría \»bastante cerca\» de lograr un cambio de sistema, aunque otras fuentes matizaron que aún no existe un acuerdo cerrado. Se esperaba, además, una reunión más formal entre funcionarios del Departamento de Estado y representantes del ejecutivo cubano.
Presión sobre una dictadura en crisis
Estas gestiones diplomáticas ocurren en medio de la peor crisis estructural que ha atravesado la isla en décadas. La inflación galopante, el colapso total de los servicios públicos, el desabastecimiento crónico y el éxodo migratorio masivo son el resultado directo de las políticas fracasadas de la dictadura cubana. Ante la imposibilidad de sostener su modelo económico sin inyección de capital extranjero, el gobierno cubano se ha visto forzado a explorar negociaciones que le permitan acceder a alivios financieros, mientras mantiene un férreo control represivo sobre la población y evita cualquier apertura democrática real.
Por su parte, líderes de la región como el presidente de Guyana, Irfaan Ali, y el primer ministro de Jamaica, Andrew Holness, respaldaron un \»diálogo constructivo\» y mencionaron la necesidad de abordar \»transiciones\» hacia la estabilidad para el pueblo cubano. Rubio, en una conferencia de prensa posterior, evitó confirmar explícitamente el contacto con el nieto de Raúl Castro, pero reconoció la gravedad de la crisis económica y aseguró que Washington está dispuesto a escuchar a cualquier gobierno. El éxito de estas negociaciones dependerá de si el régimen accede a ceder margen de poder político y económico, o si simplemente busca oxígeno financiero para perpetuar su autoritarismo frente a una sociedad civil exhausta.