El congresista republicano Carlos Giménez acusó a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, de ocultar el volumen real de petróleo que envía a la isla y exigió la paralización de estos suministros, tras conocerse que México se ha convertido en el principal proveedor energético del régimen de La Habana durante 2025.
La tensión diplomática escaló tras las declaraciones del legislador cubanoamericano, quien advirtió sobre \»consecuencias severas\» y calificó de \»mentira descarada\» las afirmaciones de la mandataria mexicana sobre el tema. Según datos de la firma Kpler publicados por el Financial Times, México exportó a la isla un promedio de 12.284 barriles diarios de petróleo en 2025, representando el 44% de las importaciones totales del gobierno cubano y superando por primera vez el suministro procedente de Venezuela, que se situó en 9.528 barriles diarios.
Desde su conferencia matutina, la presidenta mexicana negó que los envíos hayan superado los niveles históricos, aunque admitió no tener los datos precisos de Petróleos Mexicanos (PEMEX) a la mano para respaldar su afirmación. Sin embargo, reportes previos de la propia empresa estatal ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) revelaron que en 2024 se enviaron 20.100 barriles diarios de crudo y 2.700 de productos refinados, con un valor cercano a los 600 millones de dólares. Fuentes consultadas por Reuters señalaron que, aunque estos envíos operan en la práctica como donaciones, PEMEX los registra contablemente como ventas.
Un salvavidas para el colapso energético de la isla
El flujo constante de hidrocarburos desde territorio mexicano se erige como un salvavidas indispensable para la dictadura cubana, que enfrenta uno de los peores colapsos estructurales de su historia. La profunda crisis económica, marcada por una inflación galopante, apagones prolongados y el desabastecimiento generalizado, ha mermado la capacidad de las autoridades de la isla para garantizar la generación eléctrica y el transporte básico. El apoyo energético externo permite al régimen de La Habana eludir las consecuencias inmediatas de su ineficiencia administrativa, postergando una ruptura total del sistema mientras mantiene la represión y el control sobre la población civil.
La disputa por el suministro petrolero amenaza con tensar aún más la relación bilateral entre Washington y Ciudad de México. Legisladores como María Elvira Salazar ya han señalado la contradicción de la política de \»no intervención\» mexicana al subsidiar a la dictadura cubana durante audiencias en el Congreso estadounidense. Mientras el ejecutivo mexicano blinda su postura bajo el argumento de la \»soberanía\» y el \»humanismo\», la comunidad internacional evalúa medidas para presionar la interrupción de estos flujos, los cuales prolongan la agonía del modelo autoritario en detrimento de las libertades y el bienestar de los cubanos.