El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, denunció que el conglomerado empresarial GAESA desvía miles de millones de dólares para enriquecer a las élites del régimen de La Habana y financiar operaciones de influencia internacional. Las declaraciones se produjeron tras la detención en Miami de Adys Lastres Morera, hermana de la presidenta ejecutiva de GAESA, en el marco de una ofensiva diplomática y legal contra la estructura militar que controla la economía cubana.
La medida ejecutiva tomada por Rubio incluyó la revocación de la residencia permanente de Lastres Morera, quien fue arrestada por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y permanece bajo custodia federal. La detenida es hermana de Ania Guillermina Lastres Morera, identificada por Washington como general de brigada de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y máxima responsable de la administración de activos internacionales de GAESA. Según el Departamento de Estado, estos fondos ilícitos, que ascienden a unos 20.000 millones de dólares en cuentas ocultas en el extranjero, no se destinan a mejorar la vida de los cubanos, sino a financiar los lujos de la familia Castro y a sostener operaciones de influencia en el exterior.
El jefe de la diplomacia estadounidense contrastó la presunta fortuna atesorada por el sector militar con la precaria realidad que atraviesa la población. Mientras un reducido círculo de la dictadura cubana acumula riquezas mal habidas, los ciudadanos soportan un colapso sistémico que se traduce en apagones diarios y una escasez crítica de alimentos, combustible y medicamentos. Rubio fue enfático al señalar que el dinero sustraído por GAESA no se invierte en reparar la red eléctrica ni en abastecer farmacias vacías, evidenciando el desinterés del gobierno cubano por el bienestar social frente al beneficio de una oligarquía militar.
Advertencia geopolítica y opciones sobre la mesa
En el plano diplomático, Rubio abordó la estrategia de Washington hacia la isla, reiterando que la prioridad sigue siendo un acuerdo negociado, aunque sin descartar medidas más drásticas. El secretario de Estado subrayó que el presidente Donald Trump tiene la facultad y la obligación de actuar frente a cualquier amenaza a la seguridad nacional estadounidense. En este sentido, las autoridades de la isla representan una preocupación constante para EE.UU. debido a sus estrechos vínculos con potencias como Rusia y China, su respaldo a grupos armados en la región y el peligro inminente de que un Estado fallido se consolide a pocas millas de la costa estadounidense.
El endurecimiento de la postura estadounidense frente a las estructuras de poder en Cuba augura un escenario de mayor presión internacional sobre el régimen de La Habana. La persecución a los beneficiarios del aparato militar GAESA no solo busca cortar el flujo financiero a las élites, sino enviar un mensaje claro sobre la impunidad. Para la ciudadanía, sin embargo, el panorama inmediato sigue marcado por la incertidumbre, la represión y una crisis económica que, lejos de encontrar solución en los cuantiosos recursos sustraídos por la cúpula, amenaza con profundizar el éxodo migratorio y el deterioro de las condiciones de vida en la isla.