Dos opositores recluidos en el penal de Melena del Sur, en la provincia de Mayabeque, han logrado hacer llegar testimonios manuscritos que evidencian el colapso del sistema penitenciario cubano. Armando Michel Rivera Cortinas y Adrián Curuneaux Stivens alertan sobre la desnutrición, la negligencia médica y el hacinamiento en el centro, donde aseguran que han muerto decenas de reclusos en el último año.
En los documentos, a los que tuvo acceso ReporteCubaYa, los reclusos detallan que el penal, conocido entre los internos como \»El Cementerio de Melena\», ha sido escenario del fallecimiento de al menos 47 personas en menos de un año debido a la inanición y la falta de atención médica. Rivera Cortinas, sancionado a cinco años de privación de libertad, relató que padece un tumor de próstata diagnosticado hace un año que requiere intervención quirúrgica, pero las autoridades de la isla han ignorado el procedimiento. Asimismo, ambos activistas advierten sobre la proliferación de enfermedades transmisibles como tuberculosis, escabiosis y amebiasis, agravadas por la escasez de medicamentos y la nula presencia de personal sanitario en el establecimiento.
La alimentación y las condiciones infrahumanas de reclusión son otro foco de la denuncia. Los testimonios describen raciones ínfimas de arroz, infusiones sin azúcar y panes con moho e insectos, lo que ha provocado un aumento alarmante de internos con bajo peso corporal. Durante las noches, los destacamentos permanecen a oscuras, multiplicando la vulnerabilidad de los más de 90 reclusos que comparten espacios diseñados para una fracción de esa cifra. Por su parte, Curuneaux Stivens fue trasladado al Destacamento No. 9, una zona que describió como una herramienta de tortura psicológica, con techos de prefabricado que se filtran y donde los presos deben realizar sus necesidades fisiológicas y bañarse en el mismo espacio.
Represión y amenazas desde el poder
La denuncia también expone el uso de reclusos comunes como instrumentos de represión por parte de la dictadura cubana. Rivera Cortinas aseguró que ha recibido amenazas constantes de presos que actúan en complicidad con las autoridades carcelarias a cambio de prebendas. El activista fue advertido por el segundo jefe del penal, identificado como \»mayor Rubicer\», tras conocerse el envío de las cartas. Esta práctica de amedrentamiento refleja la política sistemática del régimen de La Habana para silenciar la disidencia incluso dentro de las prisiones, vulnerando los derechos humanos más elementales y utilizando el terror como método de control.
El escenario en la prisión de Melena del Sur no es un hecho aislado, sino una consecuencia directa del colapso estructural que atraviesa la isla. La crisis económica, la hiperinflación y el deterioro del sistema de salud se reflejan con mayor crudeza en los centros penitenciarios, donde el gobierno cubano destina recursos mínimos para la supervivencia de los reclusos. A esto se suma la criminalización de la protesta social y el endurecimiento penal contra los opositores, que han llenado las cárceles de presos políticos en los últimos años, sometidos a condiciones de vida que rayan en la crueldad institucional.
Las revelaciones de estos activistas plantean un urgente llamado a la comunidad internacional y a las organizaciones defensoras de los derechos humanos para que monitoreen la situación en las prisiones cubanas. La indolencia del ejecutivo cubano ante la muerte por desnutrición y enfermedades curables configura una grave violación de los tratados internacionales, dejando en evidencia que el costo de la represión estatal está siendo pagado con la vida y la integridad física de quienes se atreven a exigir libertad en Cuba.