Miércoles, 22 de julio de 2026
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Salud

El colapso de la oftalmología estatal empuja a los cubanos a pagar hasta 15.000 pesos por espejuelos en el sector privado

La aguda escasez de insumos en las ópticas estatales de Cuba ha dejado a la población a merced del mercado privado, donde un par de cristales graduados puede superar los 12.000 pesos. En Santa Clara, familias enteras se endeudan o retrasan tratamientos visuales ante la imposibilidad de adquirir este bien básico de salud, evidenciando el profundo deterioro del sistema sanitario bajo la gestión del régimen de La Habana.

El desabastecimiento crónico en las instalaciones de salud del Estado ha provocado que la adquisición de lentes correctivos se haya convertido en un lujo inalcanzable para el trabajador promedio. Rosamary García, una estudiante de Medicina de Santa Clara diagnosticada con miopía progresiva desde los tres años, se enfrenta a la tarea de reunir 12.000 pesos para costear sus nuevos cristales en una óptica particular. Sus padres, empleados estatales, no logran cubrir la suma ni juntando la totalidad de sus salarios mensuales. La alternativa de los lentes de contacto resulta inviable, ya que los negocios privados exigen el pago exclusivamente en divisas como dólares o euros.

Ante la inoperancia de las ópticas gubernamentales, han proliferado negocios privados que gestionan la fabricación de espejuelos a través de laboratorios en México, Panamá o Bolivia. En el centro de Santa Clara, operan más de siete establecimientos de este tipo, cuyos precios fluctúan en consonancia con la cotización del dólar en el mercado informal. Los clientes deben adelantar una parte del pago y esperar más de 15 días por la entrega, asumiendo además el riesgo de que un mal diagnóstico en los hospitales públicos derive en una graduación incorrecta y la pérdida total del dinero invertido.

Calidad deficiente y gastos recurrentes para los jubilados

Para la población de la tercera edad, la crisis visual adquiere matices aún más crueles. Iván Évora, jubilado del sector de la construcción, relata su frustración al intentar adquirir espejuelos de lectura de +1.75. Aunque logra encontrar opciones por 800 pesos, la pésima calidad de los materiales lo obliga a reemplazarlos hasta tres veces al año. \»Me han dicho que allá afuera no llegan ni a un dólar, pero no tengo a nadie que me los mande\», señala, ilustrando la dependencia del mercado informal y las remesas para suplir las fallas del aparato productivo nacional.

Las consecuencias de este colapso se extienden a las nuevas generaciones, comprometiendo su desarrollo académico y bienestar físico. Una cajera de banco en Santa Clara tuvo que solicitar ayuda familiar para reunir los 9.000 pesos que cuesta un par de lentes para su hijo de 10 años, quien sufre de miopía y astigmatismo, condiciones que le provocan migrañas severas y pérdida de equilibrio. Mientras logra completar el pago, el menor asiste a la escuela con los cristales cuarteados, en una angustiosa espera de que no se rompan por completo durante el curso escolar.

La imposibilidad de acceder a una atención oftalmológica digna y a insumos básicos es un reflejo más del fracaso del modelo económico y sanitario impulsado por el gobierno cubano. Mientras las autoridades de la isla destinan recursos a otros fines, la ciudadanía se ve obligada a resolver sus necesidades más elementales en un mercado paralelo con precios dolarizados, profundizando la desigualdad social y el sufrimiento de quienes no tienen acceso a remesas. Esta crisis silenciosa mina la calidad de vida de millones y evidencia la desconexión total entre las necesidades del pueblo y las prioridades de la dictadura cubana.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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