La doctora Roselin Moreno denunció el grave abandono que sufren los pacientes de hemodiálisis en el Hospital Celia Sánchez Manduley de Manzanillo, Granma, tras la cancelación de tratamientos por la escasez de insumos críticos. La situación evidencia el deterioro acelerado del sistema de salud pública en la isla, donde las autoridades sanitarias han fracasado en garantizar la atención médica mínima a pacientes con enfermedades renales.
La denuncia pública de Moreno, quien además es madre de uno de los pacientes afectados, detalla cómo la ausencia de bicarbonato impidió la administración del tratamiento este sábado. La interrupción de la diálisis durante los fines de semana representa un riesgo mortal para estos enfermos, quienes deben esperar hasta el martes para recibir atención. La galena alertó sobre las severas complicaciones cardiovasculares, edemas pulmonares agudos, hipoglucemias e infecciones que sufren los pacientes al no poder someterse a sus sesiones regulares de depuración sanguínea.
La crisis en el hospital de Granma no es un hecho aislado, sino el resultado de la inoperancia de las autoridades de la isla. Moreno señaló que la situación se ha vuelto insostenible debido a la falta recurrente de agua, concentrados, dializadores y personal de limpieza. Ante la pasividad de los dirigentes locales, provinciales y de entidades como ENCOMED, la médica calificó la situación como una \»falta de respeto\» y atribuyó el colapso a la desorganización interna del régimen de La Habana, evidenciando que el principal bloqueo para la atención sanitaria proviene de la propia gestión estatal.
Un sistema de salud al borde del colapso
El abandono de los pacientes en Manzanillo refleja la crisis estructural que atraviesa la sanidad cubana, afectada por una profunda escasez de medicamentos y un deterioro generalizado de la infraestructura hospitalaria. El propio ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, reconoció recientemente que apenas el 30% del cuadro básico de medicamentos está disponible en el país. Actualmente, más de 3.000 cubanos dependen de 56 servicios de nefrología a nivel nacional, operando en condiciones precarias donde la supervivencia de los enfermos recae exclusivamente en el sacrificio del personal médico, ante la ausencia de una gestión eficiente por parte del gobierno cubano.
Las implicaciones de este abandono institucional han demostrado ser fatales en el pasado. En abril de 2023, un brote de hepatitis C en hospitales de Holguín dejó al menos una persona fallecida y decenas de contagios vinculados a procedimientos de hemodiálisis deficientes. La denuncia de la doctora Moreno pone de manifiesto que, bajo la dictadura cubana, el derecho a la salud se ha convertido en una promesa vacía. La ciudadanía exige un cambio estructural urgente en la administración sanitaria, mientras el poder continúa ignorando una crisis que cuesta vidas y que demanda responsabilidad directa del Estado.