Jueves, 23 de julio de 2026
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Salud

Santiago de Cuba enfrenta grave crisis sanitaria por repunte de arbovirosis y enfermedades digestivas

Las autoridades sanitarias de Santiago de Cuba han alertado sobre un alarmante incremento de enfermedades diarreicas agudas, hepatitis A, fiebre tifoidea y arbovirosis como el dengue. El escenario, marcado por la falta de agua potable y deficientes condiciones de almacenamiento, evidencia nuevamente el fracaso del sistema de salud pública cubano y la incapacidad del régimen de La Habana para garantizar condiciones básicas de salubridad a la población.

La directora del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología (CPHEM) en Santiago de Cuba, Yaimara Gutiérrez de la Cruz, reconoció que la situación sanitaria actual es \»muy negativa\». La funcionaria detalló que la provincia mantiene circulación simultánea de tres arbovirosis: chikungunya, fiebre de Oropouche y dengue, este último con brotes complejos en los municipios de Palma Soriano y Santiago de Cuba. A esto se suman las Enfermedades Diarreicas Agudas (EDA) y otras patologías de transmisión digestiva, propagadas por el consumo de agua y alimentos contaminados, una consecuencia directa del colapso de la infraestructura hídrica en la isla.

El reporte oficial atribuye el repunte a las altas temperaturas y las lluvias recientes tras un período de sequía. Sin embargo, la propia directiva del CPHEM admitió que el déficit de abastecimiento de agua obliga a la ciudadanía a almacenar el líquido en depósitos en malas condiciones, lo que se convierte en criaderos ideales para el mosquito Aedes aegypti. Esta realidad expone cómo la ineficiencia del gobierno cubano en el mantenimiento de los acueductos y la distribución de recursos vitales deriva en crisis de salud que afectan directamente a los más vulnerables.

Contexto de crisis estructural y abandono institucional

El escenario epidemiológico en el oriente de la isla no es un hecho aislado, sino el reflejo del deterioro sistemático de los servicios públicos en toda Cuba. La escasez de medicamentos, la falta de suministros para la higiene y el colapso de la red de acueductos convierten las recomendaciones oficiales —como lavar las manos con agua tratada, usar sustancias desinfectantes o ingerir sales de rehidratación oral— en un lujo inalcanzable para la mayoría de los cubanos. Ante la aparición de síntomas, las autoridades sugieren acudir al médico, pero la realidad de los hospitales saturados y la imposibilidad de encontrar tratamientos básicos en las farmacias estatales agravan la desesperación popular.

Recientemente, el director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), Francisco Durán García, intentó minimizar la gravedad de la situación al negar rumores sobre muertes masivas en Matanzas, aunque confirmó la circulación de las tres arbovirosis a nivel nacional. La falta de transparencia informativa de la dictadura cubana en materia de salud, sumada a la incapacidad para proveer condiciones de vida dignas, augura un empeoramiento de la crisis epidemiológica. Mientras las autoridades de la isla se limitan a emitir alertas y recetas caseras, la población continúa librando una batalla diaria por su supervivencia ante el desamparo del Estado.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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