Domingo, 27 de septiembre de 2026
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Sheinbaum ratifica el empleo de médicos cubanos en México y respalda el esquema de la dictadura pese al repliegue regional

Sheinbaum ratifica el empleo de médicos cubanos en México y respalda el esquema de la dictadura pese al repliegue regional

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ratificó este miércoles la continuidad del programa de cooperación sanitaria con el régimen cubano y descartó modificar el esquema de contratación de galenos de la Isla, incluso cuando otros países de la región cancelan convenios ante denuncias de explotación laboral y retención de documentos por parte de La Habana. La mandataria defendió el modelo y aseguró que los profesionales reciben su remuneración correspondiente, contradiciendo los abundantes testimonios internacionales sobre la expropiación salarial que sufren las brigadas médicas en el extranjero.

Durante su conferencia de prensa diaria, la jefa de Estado mexicana defendió el acuerdo bilateral y aseguró que el mismo ha resultado beneficioso para el sistema de salud de su país. Según reportaron agencias internacionales, Sheinbaum destacó el papel desempeñado por los profesionales cubanos durante la pandemia de COVID-19 y subrayó que en la actualidad continúan prestando servicio en comunidades apartadas donde existe una marcada escasez de especialistas. «Tenemos un muy buen acuerdo que además nos ayuda mucho», afirmó la presidenta, justificando la dependencia de un esquema cuestionado por organismos de derechos humanos.

Ante las crecientes críticas sobre posibles irregularidades en la contratación y el manejo de los salarios, la mandataria mexicana fue enfática al asegurar que los médicos reciben su pago. «Se les paga lo que se les tiene que pagar… ellos reciben su salario. No es que vengan aquí y les pague el gobierno cubano allá lo que quiera», sostuvo Sheinbaum. Sin embargo, estas declaraciones contrastan frontalmente con la documentación recopilada durante años por la sociedad civil y la prensa independiente, que demuestran cómo el Estado cubano se apropia de la mayor parte de los ingresos generados por estos profesionales en el exterior, dejándolos con una fracción mínima del dinero pactado por los gobiernos receptores.

Las declaraciones se producen en un momento de creciente tensión entre Estados Unidos y Cuba, y en medio de la profunda crisis energética y económica que asola a la Isla, agravada por la escasez de combustible y los apagones prolongados que colapsan la ya precaria infraestructura nacional. En este escenario, Sheinbaum se ha consolidado como una de las principales aliadas del castrismo en el hemisferio occidental, un rol que cobra una relevancia inusitada ahora que el respaldo histórico de Venezuela hacia la dictadura cubana se ha visto socavado tras la captura del dictador Nicolás Maduro.

Al estar maniatada con los envíos de crudo que desde 2023 han sostenido artificialmente a la tiranía, el ejecutivo mexicano ha suplido la falta de apoyo regional con un incremento en su asistencia. Este mismo lunes, la presidenta de México anunció que su gobierno enviará un nuevo barco cargado de ayuda humanitaria y víveres a la Isla, profundizando una política de subsidio al régimen de La Habana que evita exigir reformas democráticas o el respeto a los derechos humanos a cambio de la cooperación.

Mientras México profundiza su vínculo con las autoridades de la isla, los acuerdos de varios países del Caribe y América Latina para la provisión de servicios médicos están entrando en una fase de repliegue acelerado. Esta tendencia responde a la presión internacional, al escrutinio de Washington y al rechazo hacia las prácticas de servidumbre y explotación que caracterizan a estas misiones. En Jamaica, las autoridades revisaron anticipadamente en marzo de 2025 el Memorándum de Entendimiento vigente y confirmaron la salida de un número significativo de profesionales cubanos al concluir sus contratos, sin que se anunciara su sustitución. De igual forma, se reportó que la misión médica cubana en Venezuela estaría siendo evacuada en medio de la crisis política y militar que atraviesa la nación suramericana.

El repliegue también ha tocado suelo centroamericano. El pasado 24 de febrero trascendió que unos 128 médicos cubanos abandonarían territorio hondureño después de que el gobierno del presidente Nasry Asfura decidiera no renovar el convenio de cooperación sanitaria que los mantenía en el país desde hacía dos años. Por su parte, Bahamas anunció la cancelación de los contratos con el gobierno cubano, optando por acuerdos de empleo directo con los profesionales tras conversaciones con funcionarios de Estados Unidos. En Guyana, el ministro de Salud, Frank Anthony, confirmó la detención del acuerdo bilateral, estableciendo que los galenos cubanos recibirán pago directo conforme a la legislación laboral local, eliminando la intermediación expropiativa de La Habana.

Contexto: La exportación de profesionales como pilar de la economía de la dictadura

La exportación de servicios médicos no es simplemente un acto de solidaridad internacional, sino la principal fuente de ingresos de divisas para la dictadura cubana. El régimen impone severas restricciones a los profesionales en misión, configurando un sistema de control que ha sido catalogado por expertos internacionales como una forma de trabajo forzoso. Estas medidas incluyen la retención de pasaportes en cuanto los galenos tocan suelo extranjero, vigilancia política constante por parte de «jefes de brigada», prohibiciones para establecer relaciones personales con nacionales del país anfitrión y cláusulas de confidencialidad que les impiden hablar de las condiciones bajo las que son contratados.

El nivel de expropiación laboral es alarmante. En países como Angola y Qatar, el Estado cubano se queda con hasta el 94% del salario que los gobiernos receptores pagan por los servicios médicos. El profesional, que es el que ejecuta el trabajo y asume los riesgos, recibe apenas una porción marginal, la cual suele ser depositada en cuentas controladas en la Isla, imposibilitando su libre disposición. Esta práctica es el sostén económico que permite a la cúpula militar y política del país mantener su aparato represivo y su estilo de vida, mientras la población civil enfrenta la hiperinflación y el desabastecimiento generalizado.

Esta dinámica de explotación se enmarca en la crisis estructural que sufre la isla. Con un sistema productivo colapsado, una inflación descontrolada que destruye el poder adquisitivo y un éxodo migratorio sin precedentes que ha dejado al sector interno de la salud sin personal suficiente, el régimen de La Habana depende desesperadamente de la captación de divisas mediante estos programas. La precariedad interna es, de hecho, el motor que empuja a miles de profesionales a aceptar participar en estas misiones como única vía de supervivencia, alimentando un ciclo de servidumbre moderna que enriquece a las estructuras de poder en detrimento de los derechos laborales fundamentales.

Antecedentes de explotación y denuncias sistemáticas

En abril de 2025, un reportaje publicado por el medio independiente CubaNet expuso la crudeza de este sistema a través del testimonio de cinco trabajadoras cubanas de la Salud. Las profesionales revelaron un patrón expropiativo y de control extremo en las brigadas médicas del régimen desplegadas en la cuenca del Caribe. Entre los países mencionados en las denuncias destacan Jamaica, Dominica, Santa Lucía, Belice, Bahamas, Venezuela y Brasil, evidenciando que la explotación no es una excepción, sino la regla operativa del modelo cubano.

En estas entrevistas, las galenas declararon ser víctimas de «explotación laboral», describiendo condiciones de aislamiento, acoso por parte de las autoridades cubanas destacadas en el exterior y la confiscación sistemática de gran parte de sus ingresos. Relataron cómo se les prohíbe poseer su propio pasaporte, quedando prisioneras en el país de destino bajo la amenaza de no poder regresar a ver a sus familias si desobedecen o intentan renegociar sus contratos de forma individual. Estos relatos corroboran las investigaciones de organismos internacionales que instan a la prohibición de estos convenios gubernamentales que facilitan la trata con fines de explotación laboral.

La postura de la presidenta mexicana de mantener inalterable el convenio con La Habana, en contraste con el creciente aislamiento del programa en la región, plantea interrogantes sobre el futuro de las relaciones diplomáticas y comerciales de México con la isla. Mientras la comunidad internacional y gobiernos vecinos avanzan hacia la eliminación de esquemas que vulneran los derechos laborales, la insistencia de México en este modelo podría acarrear repercusiones diplomáticas y de imagen frente a organismos que monitorean la trata de personas. Para los médicos cubanos, la continuidad de estos acuerdos bajo las mismas condiciones significa la prolongación de un sistema de control que los mantiene atados a la arbitrariedad de la dictadura, impidiéndoles acceder a una justa retribución por su labor y limitando severamente su libertad de movimiento y expresión.

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya
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