La hija del guerrillero Ernesto Guevara y vocera del régimen de La Habana, Aleida Guevara March, reaccionó a la retirada de las estatuas de su padre y Fidel Castro en un parque de Ciudad de México, calificando el hecho como un \»recordatorio histórico\». Durante sus recientes giras internacionales, la también médico pediatra ha tenido que reconocer la severa crisis económica que atraviesa la isla, admitiendo que los salarios estatales no alcanzan para cubrir la canasta básica.
Durante una visita a Caracas para participar en los actos oficiales por el natalicio de Simón Bolívar, Guevara March declaró al medio Publimetro que la presencia de ambas figuras en territorio mexicano trasciende la política local. \»El pueblo mexicano tiene el privilegio de que ellos se conocieron allí, en ese lugar\», afirmó, restándole importancia a la decisión de las autoridades locales de retirar las esculturas y limitándose a responder con un displicente \»lo que ellos decidan\» ante la posibilidad de que sean devueltas a su lugar de origen.
El reconocimiento del fracaso económico
Sin embargo, las declaraciones de la hija del Che no se limitan a la nostalgia histórica. En entrevistas recientes, ha reconocido abiertamente el fracaso de la política económica del gobierno cubano. Guevara March detalló que el caos monetario tras la eliminación del CUC dejó a la población con una economía dolarizada y salarios de miseria. Como médico retirada, afirmó percibir poco más de 4.000 pesos mensuales, unos 12 dólares en el mercado informal, una cantidad insuficiente frente a los altos precios de los alimentos, donde un queso puede costar 7.000 pesos y un cartón de huevos llegó a costar 3.000.
Este reconocimiento de la crisis por parte de una figura directamente vinculada a la élite del poder contrasta fuertemente con la realidad que sufren millones de cubanos. Mientras Guevara March asegura que \»el salario no da para vivir y eso es un serio problema en una sociedad socialista\», la dictadura cubana mantiene su discurso oficial culpando al embargo estadounidense de la inflación y el desabastecimiento. La disparidad entre las declaraciones de la élite, que goza de privilegios y libertad de movimiento para asistir a foros en Nepal, Corea del Sur o Venezuela, y el pueblo confinado a la pobreza extrema, evidencia la profunda desigualdad estructural que impera en la isla.
Además de su análisis sobre la economía nacional, la vocera del régimen ha aprovechado sus plataformas internacionales para pronunciarse sobre conflictos geopolíticos. Recientemente emitió mensajes a los gobiernos árabes en el contexto de la guerra en Medio Oriente, calificando a Israel como \»lo peor de la humanidad\» y secundando las posturas de Mariela Castro. Estas intervenciones reflejan la estrategia de las autoridades de la isla de desviar la atención hacia conflictos externos mientras la situación interna se deteriora aceleradamente.
La creciente visibilidad de Aleida Guevara March en el extranjero y sus forzadas admisiones sobre la economía cubana revelan las grietas dentro del propio aparato propagandístico. El futuro inmediato de la ciudadanía continúa marcado por la incertidumbre económica, la represión social y la falta de soluciones reales por parte de un sistema que, incluso desde su círculo íntimo, reconoce su incapacidad para garantizar la subsistencia básica de la población.