La activista Amelia Calzadilla Hernández, refugiada en España, anunció la fundación del Partido Liberal Ortodoxo Cubano, una formación de centro-derecha que busca agrupar a los sectores opositores y plantear una alternativa política frente al monopolio del poder en la isla.
En un mensaje publicado en sus redes sociales, la promotora de esta iniciativa explicó que la nueva organización política se fundamentará en los principios del libre mercado y el humanismo, con el objetivo de impulsar el desarrollo nacional. La creación de este espacio surge, según detalló, como una respuesta directa a las constantes campañas de descrédito, amenazas y asedio por parte del régimen de La Habana, las cuales sufrió desde que alzó su voz para denunciar la profunda crisis que atraviesa el país.
Calzadilla cobró notoriedad pública en 2022 tras transmitir en vivo una denuncia por la escasez de gas y los prolongados apagones, cuestionando directamente a los funcionarios del sector energético. Lo que comenzó como el reclamo de una madre inconforme ante el colapso de los servicios básicos, derivó en persecución. La dictadura cubana respondió con hostigamiento y difamación, forzando su salida del país hacia España en 2023 para proteger la integridad de su familia.
Asfixia cívica y articulación en la diáspora
El surgimiento de este nuevo proyecto partidista en el exilio refleja la falta de libertades que impera dentro de la isla. El sistema político cubano, amparado en su Constitución, consagra al Partido Comunista como única fuerza dirigente, criminalizando cualquier intento de asociación con fines políticos distintos al oficialismo. Esta ausencia de democracia, sumada a la hiperinflación, el desabastecimiento crónico y el éxodo masivo, ha empujado a figuras como Calzadilla a buscar vías alternativas de articulación fuera de las fronteras nacionales.
Con esta iniciativa, la activista da un salto de la protesta social espontánea a la propuesta política estructurada, consolidando su labor cívica que ya había iniciado junto a la organización Ciudadanía y Libertad. El desafío del Partido Liberal Ortodoxo Cubano radicará en su capacidad para aglutinar a la diáspora y mantener la presión internacional sobre el ejecutivo cubano, en un escenario donde la fragmentación de la oposición se presenta como uno de los principales obstáculos para propiciar un cambio de sistema.