El jefe del Estado Mayor General de Cuba, Roberto Legrá Sotolongo, sostuvo reuniones en Minsk con autoridades militares bielorrusas, quienes ofrecieron su asistencia para configurar un \»nuevo y moderno perfil\» de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). El acercamiento, que incluye áreas sensibles como la guerra electrónica y la defensa antiaérea, profundiza los lazos militares entre La Habana y un aliado incondicional de Moscú en plena invasión a Ucrania.
El ministro de Defensa de Bielorrusia, Víktor Jrénen, encabezó el encuentro donde se acordó intensificar la cooperación y el entrenamiento militar bilateral. Según un comunicado emitido por el Ministerio de Defensa bielorruso a través de Telegram, las áreas de interés mutuo abarcan las fuerzas aéreas, las tropas de defensa antiaérea, las comunicaciones, la medicina militar y el aseguramiento de ingeniería. Jrénen destacó que la firma de un acuerdo interdepartamental a inicios de 2024 sentó las bases para esta expansión de los contactos militares entre ambas naciones.
Por su parte, Legrá Sotolongo confirmó el interés del ejecutivo cubano en cooperar en las direcciones propuestas y subrayó que los intercambios recientes han \»relanzado\» las relaciones entre ambos ejércitos. Esta visita a Minsk se enmarca en una creciente dinámica de acercamiento que cobró fuerza desde 2023, cuando ambas partes diseñaron un plan de eventos conjuntos. Hasta el momento, ni el Ministerio de las Fuerzas Armadas (MINFAR) ni la prensa oficial de la isla han divulgado una agenda detallada de la gira del alto mando militar cubano, manteniendo su habitual hermetismo en materia de defensa.
El factor geopolítico y el reclutamiento en el conflicto ucraniano
El fortalecimiento de estos lazos militares ocurre en un contexto geopolítico de alta sensibilidad. Bielorrusia es un aliado estratégico de Rusia y permitió el uso de su territorio como plataforma logística para la invasión de Ucrania. El sostenido acercamiento militar entre Minsk y el régimen de La Habana ha sido objeto de escrutinio internacional, especialmente tras las denuncias sobre el reclutamiento de ciudadanos cubanos para combatir en el conflicto bélico del lado ruso. Aunque las autoridades de la isla anunciaron en 2023 la desarticulación de una red de trata de personas vinculada a este reclutamiento, reportes de medios y organizaciones no gubernamentales, así como de políticos ucranianos, cifran en miles los cubanos enviados al frente.
La modernización y el rearme de las FAR con asistencia de Estados satélites de Moscú reflejan la prioridad de la dictadura cubana por blindar su aparato represivo y de control interno. Esta estrategia de alianzas militares no solo compromete aún más la posición de Cuba frente a la comunidad internacional, sino que evidencia cómo el gobierno cubano prioriza la coordinación con regímenes autoritarios frente a la profunda crisis económica y el colapso social que azota a la población, marcando un peligroso precedente en la militarización de la respuesta estatal.