Un automóvil que circulaba en sentido contrario por el centro de La Habana arrolló a múltiples personas, provocando la muerte de una mujer de 35 años y dejando un saldo de nueve heridos. Las autoridades de la isla confirmaron el incidente, ocurrido en la madrugada, mientras los hospitales públicos intentan estabilizar a las víctimas en medio de la precariedad del sistema de salud cubano.
El Ministerio del Interior (MININT) informó que el siniestro ocurrió entre los municipios de Centro Habana y La Habana Vieja. En el Hospital Calixto García ingresaron siete de las víctimas, según detalló la doctora Iliobanis Betancur Plaza, directora del centro, en declaraciones a la prensa oficial. La mujer fallecida presentaba múltiples fracturas en las extremidades que le provocaron la muerte pocas horas después de su arribo al hospital. Tres pacientes permanecen hospitalizados con evolución estable, aunque bajo estricta observación médica ante el riesgo de lesiones internas derivadas del trauma.
Testigos presenciales consultados por medios independientes señalaron que el conductor de un vehículo Audi rojo ingresó en sentido contrario por la calle Reina, descendiendo hasta la calle Galeano, atropellando a varios transeúntes a su paso, incluyendo a un hombre que circulaba en un bicitaxi. Hasta el momento, el régimen de La Habana ha mantenido total hermetismo sobre la identidad y nacionalidad del detenido. Sin embargo, fuentes en el lugar apuntan a que podría tratarse de un cubanoamericano o un ciudadano italiano residente en la isla.
Colapso vial y crisis sanitaria tras la tragedia
El trágico suceso evidencia, una vez más, la profunda crisis de la infraestructura urbana y la seguridad vial en la capital cubana. El deterioro de la señalización, la falta de iluminación en las principales arterias viales y el caos en el transporte conviven con el colapso estructural del sistema de salud pública. Atender emergencias de esta magnitud se vuelve un desafío adicional para los hospitales, que operan con severos déficits de medicamentos, recursos básicos y equipos en mal estado, una realidad que el gobierno cubano ha normalizado tras décadas de ineficiencia administrativa y falta de inversión social.
La falta de transparencia informativa por parte de la dictadura cubana respecto a los detalles del conductor y las causas exactas del atropello masivo alimenta la incertidumbre y la desconfianza de la población. Mientras los habaneros intentan lidiar con la tragedia y la pérdida de vidas humanas, el hecho reaviva el debate sobre la falta de control estatal sobre el tráfico vehicular, especialmente en un contexto donde el acceso a vehículos de alta gama suele estar ligado a privilegios o a personas con ingresos en divisas. La ciudadanía aguarda ahora a que el ejecutivo cubano ofrezca una explicación clara y asuma responsabilidades sobre el caso, sin recurrir a la censura habitual.