El legislador republicano Carlos Giménez dirigió un mensaje directo a Lis Cuesta Peraza, esposa de Miguel Díaz-Canel, sugiriendo que aún está a tiempo de entregar al mandatario cubano, en un contexto de creciente presión internacional tras la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores en Caracas el pasado 3 de enero.
El congresista cubanoamericano publicó este domingo en su cuenta de X un mensaje que se propagó rápidamente entre la comunidad exiliada y los sectores opositores. En él, Giménez se refirió a Cuesta Peraza como \»la primera esbirra\» y le advirtió que su situación en una cárcel federal estadounidense no sería favorable si no actúa a tiempo. La publicación forma parte de una serie de comunicados en los que el legislador ha elevado significativamente el tono contra el régimen de La Habana, incluyendo recientes declaraciones en las que aseguró que \»los días del régimen cubano de colonizar Venezuela y oprimir a su pueblo han terminado\», acompañadas de una imagen ilustrativa de Díaz-Canel esposado.
Las declaraciones del congresista coinciden con un momento de profundo rechazo ciudadano hacia la actual dirigencia dentro de la isla. En entrevistas realizadas por medios independientes en las calles de La Habana, varios cubanos han expresado abiertamente su hartazgo ante la crisis económica, la escasez de alimentos y el deterioro generalizado de las condiciones de vida, llegando incluso a pedir ante las cámaras que las autoridades cubanas corran la misma suerte que el liderazgo venezolano. Este clima de insatisfacción popular refleja el agotamiento de un modelo que ha llevado a la población a niveles críticos de pobreza y desesperanza.
Washington endurece su discurso sobre La Habana
El gobierno de Estados Unidos ha mantenido a Cuba como un tema central en su agenda reciente. En una entrevista con el periodista Hugh Hewitt, el presidente Donald Trump afirmó que el ejecutivo cubano \»está colgando de un hilo\» y atraviesa \»grandes problemas\». Al ser consultado sobre la posibilidad de aumentar la presión contra lo que calificó como una \»dictadura policial\», Trump aseguró que el margen para endurecer la política es prácticamente máximo, salvo una acción militar directa. \»No creo que pueda haber mucha más presión que entrar y bombardear el infierno que es el lugar\», señaló.
En esa misma intervención, Trump vinculó la fragilidad interna de la dictadura cubana con la pérdida del respaldo venezolano, subrayando que la isla dependió durante años del petróleo y el apoyo económico de Caracas. \»Su sangre vital, toda su vida, era Venezuela\», dijo el mandatario, quien respondió afirmativamente ante la pregunta sobre si Díaz-Canel podría caer como ocurrió con Maduro. Este domingo, Trump aconsejó a las autoridades de La Habana negociar con Washington antes de que la situación se agrave aún más.
El conjunto de declaraciones desde el Congreso y la Casa Blanca refuerza la percepción de que el cerco político y diplomático sobre la dictadura cubana se estrecha. Con la pérdida de su principal aliado regional, una población al borde de la rebelión social por la incapacidad del sistema para garantizar bienes básicos, y un éxodo migratorio sin precedentes, el régimen enfrenta simultáneamente una presión externa creciente y una legitimidad interna en franco deterioro. Las próximas semanas serán determinantes para evaluar si las autoridades de la isla optan por alguna apertura o profundizan la represión como única respuesta a un aislamiento que se acelera.