El Banco Central de Cuba (BCC) confirmó que a partir del próximo 6 de junio las transacciones con tarjetas Visa y Mastercard quedarán suspendidas en la isla. La interrupción responde a la decisión de una entidad bancaria extranjera de cortar sus lazos operativos con Fincimex S.A., tras la entrada en vigor de nuevas sanciones estadounidenses contra el aparato militar y financiero del régimen de La Habana.
El cese de estas operaciones fue divulgado a través de una nota oficial, donde el ejecutivo cubano atribuye la responsabilidad a la Orden Ejecutiva 14404, emitida por el gobierno de Estados Unidos. Esta normativa amplía el régimen de sanciones al autorizar restricciones contra instituciones financieras extranjeras que faciliten transacciones con personas o entidades bloqueadas. El banco procesador, cuya identidad no ha sido revelada por las autoridades de la isla, advirtió que a partir de la fecha señalada continuar con dichos acuerdos resulta ilícito e imposible.
Fincimex —Financiera Cimex S.A.— y el conglomerado militar Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA) figuran desde diciembre de 2020 en la lista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro. El monopolio ejercido por el sector militar sobre las finanzas y el comercio exterior en Cuba ha aislado al sistema de las dinámicas bancarias internacionales convencionales. Esta concentración de poder económico, sin control democrático ni transparencia, es la que ahora deriva en la pérdida de servicios vitales para la población y el sector privado incipiente.
Impacto en la crisis económica y el aislamiento financiero
La suspensión de Visa y Mastercard deja a la ciudadanía con menos herramientas para integrarse a la economía global, dependiendo en adelante de efectivo, tarjetas prepago nacionales como Clásica y Tropical, o las internacionales Mir y Union Pay. Esta restricción se suma a la ya crónica incapacidad del gobierno cubano para garantizar el abastecimiento básico, la inflación incontrolable y la devaluación de la moneda nacional. El aislamiento financiero es un reflejo directo de la ineficiencia estructural del régimen, que prioriza el control político sobre el desarrollo económico, empujando a miles de cubanos al desespero y al éxodo migratorio masivo.
La salida de estos sistemas de pago internacionales evidencia el cerco sobre las entidades controladas por la dictadura cubana, pero también subraya cómo las decisiones del poder afectan directamente la supervivencia cotidiana. Mientras las altas esferas militares mantienen su monopolio sobre las escasas vías de ingreso de divisas, la población común enfrenta un escenario de mayor precariedad y exclusión financiera. La eficacia de las limitadas alternativas propuestas por el BCC y la evolución de las presiones internacionales determinarán el grado de asfixia económica que deberá asumir la sociedad civil en los próximos meses.