Jueves, 23 de julio de 2026
ÚLTIMA HORA
Cuba

Del esplendor azucarero al colapso: la historia de Cuba y el central San Isidro bajo el régimen

La otrora pujante industria azucarera cubana, motor económico de la isla durante siglos, es hoy un reflejo del fracaso del modelo impuesto por el régimen de La Habana. Desde la expropiación de ingenios como el San Isidro en 1960 hasta la ruina generalizada tras la \»Tarea Álvaro Reynoso\», la caída del sector simboliza la decadencia productiva que mantiene a Cuba en una crisis estructural permanente.

El desarrollo azucarero en Cuba definió su función económica desde el siglo XVIII. Con la llegada del ferrocarril en 1837 y la habilitación de nuevos puertos, la isla se consolidó como el principal productor mundial de azúcar a mediados del siglo XIX. Tras las guerras de independencia, la recuperación del sector fue notable durante los primeros años de la República, impulsada por tratados de reciprocidad comercial con Estados Unidos y la inversión de capital nacional y extranjero. Grandes complejos industriales como Hershey, Joronú, Chaparra y Preston transformaron la geografía nacional, llevando al país a una etapa de prosperidad conocida como la \»danza de los millones\» durante la Primera Guerra Mundial.

Un ejemplo paradigmático de este apogeo fue el central San Isidro, fundado en 1864 en el municipio Quemado de Güines, Villa Clara. Originalmente propiedad del conde de Casa Moré, el ingenio pasó a manos de la familia Beguiristain, un grupo de empresarios cubanos que modernizaron la industria hasta que el gobierno cubano decretó su expropiación en 1960. Renombrado como \»Panchito Gómez Toro\», este central es hoy una de las pocas excepciones que permanecen en funcionamiento, sobreviviendo a la política de desmantelamiento que arrasó con el resto de la infraestructura azucarera del país.

El declive de esta potencia económica comenzó precisamente con la nacionalización masiva de los centrales. El gigantesco fracaso de la \»Zafra de los Diez Millones\» en 1970 evidenció la ineficiencia de la planificación centralizada y marcó el inicio de una decadencia irrecuperable. El golpe definitivo llegó con el fin del subsidio soviético en 1989. Bajo la llamada \»Tarea Álvaro Reynoso\», implementada durante el Periodo Especial, las autoridades de la isla desactivaron la mayoría de los ingenios, dejando tras de sí un paisaje de ruinas y desolación en los campos cubanos que perdura hasta la actualidad.

Impacto en la economía y la sociedad cubana actual

El colapso de la industria azucarera no es un hecho aislado, sino el síntoma más visible de la crisis estructural que atraviesa la isla. La pérdida de la capacidad productiva ha profundizado el desabastecimiento, la inflación y la dependencia de importaciones para cubrir la canasta básica. A esto se suma el impacto social en las comunidades rurales y los bateyes, que quedaron sumidos en la pobreza y el abandono tras el cierre de los centrales, impulsando a miles de cubanos a engrosar el éxodo migratorio en busca de mejores oportunidades.

La reconstrucción de la industria azucarera parece una quimera bajo las políticas actuales. Mientras la dictadura cubana mantenga su control sobre la economía y reprima cualquier intento de autonomía productiva o propiedad privada real, la recuperación del sector es inviable. La historia del central San Isidro y de la otrora gloriosa industria del azúcar en Cuba es un recordatorio de cómo la falta de libertades y la mala gestión estatal han destruido una de las fuentes de riqueza más importantes de la nación, dejando a su población sumida en la precariedad.

reportecubaya
Escrito por

reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mantente Informado

Recibe las noticias más importantes de Cuba directamente en tu correo.