Miércoles, 22 de julio de 2026
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Desmantelamiento del Coppelia en Santa Clara genera alerta por pérdida de patrimonio y opacidad del régimen

Las autoridades de la isla han iniciado el repentino desmantelamiento del icónico edificio de la heladería Coppelia en Santa Clara, retirando su estructura de madera y elementos arquitectónicos originales sin ofrecer información oficial sobre el destino del inmueble. La falta de transparencia ha generado preocupación entre especialistas en patrimonio y ciudadanos, que temen por la pérdida de un símbolo de la arquitectura moderna cubana ante la ineficiencia administrativa del régimen.

La obra, ubicada a escasos metros del parque Vidal, amaneció despojada de sus característicos quiebrasoles de madera y cartelera, dejando el interior vacío. Ante las consultas de los residentes, un trabajador del lugar indicó que la intervención se debe a que la estructura estaba deteriorada. Sin embargo, el silencio institucional ha abierto paso a la especulación, incluyendo la posibilidad de que el espacio sea transferido a actores privados con la consecuente elevación de los precios, o que quede abandonado como ha ocurrido con otras infraestructuras de la ciudad.

Arquitectos e intelectuales de la ciudad han expresado su alarma en redes sociales por la forma en que se está llevando a cabo la intervención. El arquitecto Ariel Caso criticó la eliminación de elementos que distinguen a este inmueble representativo del movimiento moderno en Cuba, mientras que Guillermo Pérez, especialista del Centro de Patrimonio de la provincia, lamentó la situación, dejando entrever que la medida fue tomada sin consultar a la entidad encargada de velar por el patrimonio local. La prensa oficial de la provincia, por su parte, ha mantenido un total mutismo sobre el tema.

El colapso del patrimonio en medio de la crisis estructural

El caso del Coppelia de Santa Clara no es un hecho aislado, sino un reflejo del abandono sistemático que sufren los espacios públicos y patrimoniales bajo el gobierno cubano. Edificios emblemáticos como el Teatro La Caridad, cerrado desde 2021, o el Hotel Florida, apuntalado por más de una década, evidencian la incapacidad del régimen de La Habana para mantener la infraestructura urbana. A esto se suma la crisis económica galopante, la inflación y el desabastecimiento que han convertido la visita a este tipo de instalaciones, antaño populares, en un lujo inalcanzable para la mayoría de la población, reduciendo su oferta en los últimos tiempos a productos de pésima calidad.

Inaugurada en 1967 y diseñada por el arquitecto José Manuel Cortiñas Temes, esta heladería abarcaba una manzana entera y formaba parte, junto a las de La Habana y Varadero, de los referentes arquitectónicos de la época. El futuro del recinto permanece incierto en un contexto donde la dictadura cubana prioriza el control político y la represión social sobre la preservación de la identidad cultural. La opacidad en la gestión de este desmantelamiento refuerza la percepción ciudadana de que el patrimonio nacional está a merced de decisiones arbitrarias, sin rendición de cuentas ni respeto por la memoria urbana de la nación.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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