Efectivos del Comando Sur de Estados Unidos realizaron maniobras de inserción aérea en la Base Naval de Guantánamo, en medio de una escalada de advertencias del secretario de Guerra, Pete Hegseth, quien instó al gobierno cubano a no intentar adquirir armamento que amenace la instalación militar o el territorio estadounidense. Las operaciones forman parte de la Operación Southern Spear, enfocada en la seguridad regional y el combate al narcotráfico.
La 24ª Unidad Expedicionaria de Marines llevó a cabo prácticas de descenso rápido mediante cuerdas desde un helicóptero UH-1Y Venom, operado por el Escuadrón de Tiltrotor Medio 365. Según imágenes y comunicados difundidos por el mando militar, las tropas ejecutaron ensayos de largo alcance orientados a interrumpir el tráfico ilícito de drogas, disuadir actores malignos y proteger la soberanía estadounidense mediante una presencia continua en la zona de responsabilidad del Comando Sur.
El aumento de la actividad militar coincide con la reciente visita del secretario Pete Hegseth a la instalación en el extremo oriental de la isla. Durante su encuentro con las tropas, el funcionario transmitió un mensaje de respaldo de la administración de Donald Trump y enfatizó que el Departamento de Guerra está \»preparado y posicionado para cualquier contingencia posible\». Además, lanzó una advertencia directa a las autoridades de la isla, señalando que sería \»imprudente\» que intentaran obtener acceso a armas capaces de alcanzar la base, lo que provocaría una confrontación que \»no podrían soportar\».
Contexto geopolítico y tensión bilateral
Estas maniobras y declaraciones se producen en un escenario de profunda crisis estructural en Cuba, donde el régimen de La Habana enfrenta un colapso económico sin precedentes, un éxodo migratorio masivo y una creciente represión social. La debilidad institucional y la falta de libertades han generado un vacío que preocupa a la comunidad internacional. En este contexto, la dictadura cubana ha buscado alianzas con potencias extranjeras para asegurar su supervivencia política, un movimiento que Washington vigila de cerca y que ahora parece dispuesto a contrarrestar con una postura militar más disuasiva.
El viaje de Hegseth ocurre apenas dos semanas después de un inusual encuentro en el perímetro de la base entre el jefe del Comando Sur, general Francis Donovan, y altos oficiales cubanos para discutir la seguridad operacional. Sin embargo, la retórica actual sugiere un endurecimiento de la política estadounidense hacia la isla. Para la ciudadanía cubana, atrapada en la pobreza y el desabastecimiento, el incremento de la tensión geopolítica en Guantánamo añade un factor de incertidumbre a un panorama ya marcado por la ineficiencia del ejecutivo cubano y su incapacidad para garantizar el bienestar de la población.