La Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, la principal planta de generación de energía en Cuba, se desconectó del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) debido a una avería en su caldera, profundizando la severa crisis energética que mantiene a la isla sumida en apagones prolongados. La salida de esta instalación, con capacidad para aportar 260 megavatios (MW), se suma a un panorama de déficit crónico que el régimen de La Habana parece incapaz de resolver.
La Unión Eléctrica (UNE) informó a través de sus redes sociales sobre la desconexión de la planta ubicada en Matanzas, un evento que ocurre apenas horas después de que la Unidad 6 de Energás Jaruco saliera de servicio por la presencia de sargazo en su canal de entrada. Estas incidencias elevan el déficit de generación a niveles alarmantes. Según los reportes oficiales, la afectación máxima registrada en la víspera alcanzó los 1.765 MW, una cifra que supera las previsiones iniciales y deja a amplios sectores de la población sin servicio durante gran parte del día.
El panorama matutino reflejó una disponibilidad de apenas 1.680 MW frente a una demanda estimada de 2.730 MW, dejando un déficit de 1.082 MW. Para el horario nocturno, las autoridades de la isla pronostican un escenario aún más crítico, con un déficit que podría escalar hasta los 1.670 MW. A las averías en la Guiteras se suman los fallos en otras unidades clave del sistema, como las de las termoeléctricas Felton, Santa Cruz, Mariel y Renté, así como el mantenimiento prolongado de la planta Carlos Manuel de Céspedes en Cienfuegos.
Deterioro estructural y descontento social
La crisis energética no es un fenómeno aislado, sino el resultado de décadas de mala gestión por parte del gobierno cubano. El envejecimiento de la infraestructura industrial, la falta de inversión y la escasez crónica de combustibles y lubricantes han llevado a la paralización de 54 centrales de generación distribuida, afectando 499 MW. Este deterioro estructural refleja la incapacidad del sistema centralizado para mantener servicios básicos, empujando a la ciudadanía a sobrevivir en condiciones precarias, con cortes de luz que superan las 20 horas diarias en varias provincias.
La constante falla de la Antonio Guiteras, que ha sufrido múltiples paradas en lo que va de año, evidencia la decadencia del modelo económico impuesto por la dictadura cubana. Ante la falta de respuestas estructurales, la frustración de la población crece en las redes y en las calles, exacerbada por la represión que impide cualquier manifestación de protesta masiva. Si el régimen no logra revertir este colapso inminente, el impacto sobre la ya frágil economía doméstica y la estabilidad social podría desencadenar presiones políticas insostenibles en el corto plazo, acelerando aún más el éxodo migratorio.