El presidente del Comité Noruego del Nobel, Jørgen Watne Frydnes, acusó directamente a la dictadura cubana de ser uno de los principales soportes externos del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, durante la entrega del Premio Nobel de la Paz a la líder opositora María Corina Machado en el Ayuntamiento de Oslo.
En su discurso, Frydnes detalló cómo las autocracias colaboran para sostenerse en el poder, situando a La Habana en el centro de un entramado internacional. El funcionario afirmó que detrás de Maduro operan Cuba, Rusia, Irán, China y Hezbolá, actores que suministran armamento, tecnología de vigilancia y mecanismos de supervivencia económica. Según el Comité del Nobel, esta red no solo garantiza la permanencia del chavismo, sino que lo hace \»más robusto y más brutal\» frente a la resistencia democrática.
El señalamiento contra el régimen de La Habana se produjo en un contexto de fuerte condena a la represión en Venezuela. Frydnes recordó que, tras las elecciones de 2024, más de 200 menores de edad fueron detenidos por las fuerzas de seguridad. Citando documentación de Naciones Unidas, describió torturas sistemáticas sufridas por niños y adolescentes, incluyendo asfixia, descargas eléctricas y violencia sexual, actos que el organismo internacional ha clasificado como crímenes de lesa humanidad.
Exportación de represión y crisis estructural
La injerencia del gobierno cubano en el sostenimiento del aparato represivo venezolano refleja una dinámica recurrente del régimen de la isla. Históricamente dependiente del subsidio caribeño para paliar su profunda crisis estructural, La Habana ha exportado sus tácticas de control social, censura y persecución política a Caracas. Esta alianza estratégica permite a las autoridades de la isla prolongar su supervivencia económica en medio del colapso interno, el desabastecimiento crónico y el masivo éxodo migratorio que sufre la población cubana.
Frydnes también criticó duramente a los actores internacionales que relativizan la naturaleza autoritaria del chavismo, calificando de \»traición moral\» el aferrarse a narrativas de competencia entre superpotencias mientras se vulneran los derechos fundamentales del pueblo venezolano. En su mensaje directo a Maduro, el presidente del Comité Nobel exigió el reconocimiento de los resultados electorales y su renuncia, advirtiendo que la violencia estatal no prevalecerá. Este pronunciamiento eleva la presión diplomática no solo sobre Caracas, sino también sobre el ejecutivo cubano, al evidenciar ante la comunidad internacional su responsabilidad directa en la maquinaria de represión regional.