Miércoles, 22 de julio de 2026
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El déficit energético mantiene a más de la mitad de Cuba a oscuras pese a los reportes oficiales

El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) de Cuba enfrenta un colapso que mantiene a más del 52% del territorio nacional sin servicio, incluida La Habana. Las autoridades de la isla proyectan un déficit superior a los 1.500 megawatts (MW) para la noche de este domingo, en medio de una severa escasez de combustible y con seis unidades termoeléctricas fuera de servicio, contradiciendo los recientes partes oficiales que sugerían una leve mejoría.

La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) ha publicado en los últimos días informes que apuntan a una supuesta reducción en las afectaciones, un dato que contrasta drásticamente con la experiencia de los ciudadanos en sus hogares. Este domingo, el parte conservador de la empresa estatal confirma una situación crítica: la disponibilidad estimada para el horario pico de demanda es de apenas 1.464 MW, frente a una necesidad de 2.980 MW. Esta brecha genera un déficit de 1.516 MW que se traduce en cortes simultáneos y prolongados durante las 24 horas del día.

El deterioro de la infraestructura energética es evidente. Seis importantes unidades termoeléctricas permanecen inoperativas debido a averías y mantenimientos prolongados. Entre las instalaciones averiadas se encuentran las unidades 5 del Mariel, 2 de Santa Cruz, 2 de Felton y 6 de Antonio Maceo. Además, las unidades 5 de Nuevitas y 4 de Carlos Manuel de Céspedes en Cienfuegos están paradas por reparaciones, lo que deja fuera del sistema unos 491 MW por limitaciones térmicas.

Un colapso estructural que ahonda la crisis ciudadana

A la obsolescencia de las plantas de generación se suma la parálisis operativa por falta de insumos. Decenas de centrales de generación distribuida están detenidas por la ausencia de combustible, mientras que las patanas eléctricas no pueden operar ante la carencia de diésel y lubricantes. Esta situación es un reflejo directo de la incapacidad del gobierno cubano para gestionar y mantener la soberanía energética de la isla, sumiendo a la población en una crisis permanente que afecta la conservación de alimentos, el descanso y la ya mermada productividad nacional.

La agudización de los apagones se produce en un contexto de tensiones diplomáticas y un éxodo migratorio sin precedentes, derivado de la profunda crisis económica. Mientras la dictadura cubana insiste en ofrecer datos que minimizan el impacto de la falta de electricidad, la ciudadanía enfrenta las consecuencias reales de un modelo económico fracasado. La falta de soluciones a corto plazo augura un empeoramiento de las condiciones de vida, con el riesgo latente de nuevos estallidos sociales ante el agotamiento de la tolerancia popular frente a la ineficiencia estatal.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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