Jueves, 23 de julio de 2026
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El PMA desplegará ayuda para más de 900.000 afectados por el huracán Melissa en el oriente de Cuba entre la desconfianza ciudadana

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) anunció una operación de emergencia para asistir a más de 900.000 personas damnificadas por el huracán Melissa en las provincias orientales de Cuba, en medio de crecientes denuncias ciudadanas sobre el desvío y la opacidad en la distribución de la ayuda internacional llegada a la isla.

Según informó el periódico Granma, el plan contempla la entrega de módulos nutritivos —compuestos por arroz, granos y aceite— así como artículos esenciales para la recuperación de las comunidades más severamente afectadas. La distribución abarcará 33 municipios de Guantánamo, Santiago de Cuba, Granma y Holguín durante un periodo inicial de seis meses, con posibilidad de extensión hasta un año en las zonas de mayor devastación. La operación arranca con más de 2.900 toneladas de alimentos ya posicionados, lo que implica la movilización de todas las reservas disponibles para emergencias.

En Holguín, la asistencia comenzará por la totalidad del municipio Urbano Noris, mientras que en los demás territorios se priorizará a menores de cinco años, embarazadas y personas mayores. El PMA también prevé distribuir ayuda no alimentaria, incluyendo almacenes móviles, torres de iluminación y carpas para puntos de distribución y almacenamiento, varios de los cuales ya comenzaron a instalarse en localidades como Frank País, Banes y Urbano Noris. El organismo detalló que su intervención sigue un plan en dos fases: una primera de posicionamiento preventivo, descrita como \»completada\» antes del impacto del ciclón, y una segunda de respuesta activa, actualmente en marcha.

Denuncias de desvío y mala gestión de la ayuda

Aunque el anuncio representa una inyección de recursos crucial en medio de la devastación que dejó Melissa, llega en un contexto marcado por la desconfianza ciudadana hacia las autoridades encargadas de la distribución. En las últimas semanas, numerosos residentes y organizaciones independientes han denunciado que buena parte de las ayudas internacionales prometidas desde los primeros días tras el huracán no han llegado a las familias damnificadas. En zonas de Santiago de Cuba, habitantes reportaron la venta de latas de pescado vencidas como parte de la \»asistencia\» distribuida localmente, lo que generó indignación entre quienes enfrentan escasez de alimentos, prolongados apagones y daños severos en sus viviendas.

En municipios de Holguín y Granma, vecinos aseguraron que lo recibido hasta ahora ha sido mínimo o inexistente, cuestionando públicamente el destino de los fondos y donativos anunciados por la comunidad internacional. Testimonios señalan que muchas familias continúan sin acceso a recursos básicos como agua potable, alimentos suficientes o materiales para proteger los víveres, mientras se preguntan dónde están los millones enviados para el oriente cubano. La efectividad de la nueva intervención del PMA dependerá en gran medida de la distribución en el terreno, donde persisten denuncias de mal manejo, desigualdad en la entrega y, sobre todo, falta de supervisión independiente que garantice la transparencia del proceso.

Un desastre sobre una crisis estructural

El huracán Melissa ha golpeado a un oriente cubano ya sumido en una crisis estructural profunda, caracterizada por el colapso del sistema agroalimentario, la inflación galopante y el deterioro acelerado de los servicios básicos. Los daños a la producción agrícola, las pérdidas de cultivos y la escasez crónica de alimentos se entrelazan con un aparato estatal incapaz de responder eficazmente ante contingencias, cuya ineficiencia burocrática y falta de rendición de cuentas agravan el sufrimiento de la población. El régimen de La Habana, que controla de forma monopólica la distribución de recursos en la isla, no ha ofrecido mecanismos transparentes que permitan verificar el destino real de la ayuda internacional.

Para miles de cubanos en los territorios afectados, la llegada del PMA representa una oportunidad urgente de alivio, pero también una incertidumbre palpable. La experiencia reciente demuestra que, sin supervisión independiente y sin voluntad política del gobierno cubano para garantizar que los recursos lleguen a quienes realmente los necesitan, la ayuda internacional corre el riesgo de diluirse en un sistema opaco y corrupto. Mientras la población oriental continúa lidiando con un proceso de recuperación que avanza con extrema lentitud, la comunidad internacional deberá exigir mecanismos de control que aseguren que esta operación no se convierta en una nueva promesa incumplida para los damnificados de Melissa.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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