El economista Pedro Monreal cuestionó la falta de transparencia y credibilidad del nuevo conjunto de \»transformaciones económicas y sociales\» aprobado por el Partido Comunista de Cuba (PCC) y remitido a la Asamblea Nacional. La iniciativa busca mitigar la profunda crisis que atraviesa la isla, pero los especialistas advierten que la opacidad y los antecedentes de fracasos previos comprometen gravemente su efectividad.
El Comité Central del PCC dio luz verde a un plan compuesto por 23 ejes fundamentales y 176 propuestas, presentado por el gobierno cubano como una agenda urgente para revertir el colapso productivo y social. Sin embargo, Monreal señaló que el secretismo que rodea a estas medidas solo reafirma la impotencia pública. El experto advirtió que el consenso burocrático sobre la necesidad de estos cambios no representa una buena noticia si la sociedad civil permanece al margen de su diseño y desconoce su contenido exacto.
El fantasma de la Tarea Ordenamiento
La crítica del economista se centra en el historial de fracasos del ejecutivo cubano en materia económica, particularmente en la llamada Tarea Ordenamiento. Implementada en 2021, esta política eliminó la dualidad monetaria pero desató una inflación galopante y un severo deterioro del poder adquisitivo de los salarios. Monreal recordó que, a pesar de contar con una extensa base normativa de más de mil páginas publicadas en un solo día, el plan colapsó en menos de un mes, sembrando desconfianza sobre cualquier nueva \»iniciativa revitalizadora\» que se presente de forma apresurada e invisible para la población.
Frente a este escenario, las autoridades de la isla han defendido el paquete como una respuesta ineludible. Miguel Díaz-Canel afirmó en la clausura del Pleno Extraordinario del PCC que la realidad exige cambios inmediatos para aliviar la dura situación que enfrenta el pueblo. Aunque el mandatario volvió a señalar el embargo estadounidense como la causa central del escenario nacional, se vio obligado a reconocer trabas internas como la burocracia, la lentitud institucional y las normativas que asfixian la producción nacional.
El nuevo conjunto de medidas promete abordar la autonomía empresarial, la agricultura, el comercio exterior, la inversión extranjera y el rol de las mipymes, incluyendo la autorización de importaciones y exportaciones directas para actores estatales y privados. No obstante, estas propuestas llegan en medio de una crisis estructural agudizada por la inflación, el desabastecimiento crónico de bienes básicos y un éxodo migratorio sin precedentes. Mientras la dictadura cubana mantenga el control absoluto sobre las decisiones económicas sin rendición de cuentas democrática ni participación ciudadana, estos anuncios corren el riesgo de quedar en promesas vacías, profundizando el deterioro de la calidad de vida y la incertidumbre sobre el futuro de la nación.