El gobierno cubano extendió de manera indefinida la exención del pago de impuestos aduanales para la importación de materias primas destinadas a procesos productivos, en un intento por mitigar la profunda crisis de abastecimiento que afecta a la isla. La medida, publicada en la Gaceta Oficial, aplica tanto al sector estatal como al privado y refleja la incapacidad del aparato productivo nacional para sostener la economía.
De acuerdo con la Resolución 21 del Ministerio de Finanzas y Precios, la eliminación de los aranceles permanecerá vigente \»hasta que las condiciones económicas lo demanden\». Esta disposición amplía un beneficio fiscal implementado en 2024 que abarca más de 230 subpartidas arancelarias, incluyendo piensos, fertilizantes, plaguicidas, medicamentos veterinarios, semillas y diversos insumos agropecuarios indispensables para el aseguramiento de las producciones en el país.
Las autoridades de la isla detallaron que durante el año pasado, 110 entidades se beneficiaron de esta exención. Los principales productos importados bajo esta figura fueron azúcar, pienso animal, harina de trigo, grasas comestibles y frijoles. El régimen de La Habana ha reconocido implícitamente el peso del sector emergente, señalando que muchos de estos insumos son de los más comercializados por las Formas de Gestión No Estatal, actores económicos que hoy sostienen gran parte del frágil flujo comercial interno.
Una economía sostenida por emergencias
Esta decisión se suma a la prórroga anunciada recientemente por la Aduana General de la República, que mantiene libre de aranceles la importación no comercial de alimentos, medicamentos y artículos de aseo, una medida de emergencia vigente desde 2021. Ambas disposiciones evidencian el colapso estructural del modelo económico cubano, caracterizado por la escasez crónica de divisas, una inflación descontrolada y la nula capacidad de la industria local para abastecer el mercado interno.
Al recurrir nuevamente a las importaciones libres de impuestos como única válvula de escape, el ejecutivo cubano admite su fracaso en la reactivación de la producción nacional. Para la ciudadanía, esta medida podría ofrecer un alivio temporal en la disponibilidad de ciertos productos básicos, pero no resuelve la raíz del desabastecimiento ni la precariedad salarial, dejando a la isla en una dependencia permanente del exterior y de la iniciativa privada para asegurar su mínima supervivencia económica.