Miércoles, 22 de julio de 2026
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El régimen de La Habana concentra sus inversiones en energía y margina a salud y educación en 2025

El gobierno cubano destinó el 37% de sus inversiones estatales durante 2025 al sector de suministro eléctrico, gas y agua, mientras que la educación y la salud pública recibieron apenas un 1.7% combinado, según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI). Este giro en la asignación de capital deja en evidencia el abandono de los servicios sociales que emplean a más de un tercio de la fuerza laboral del país.

El informe preliminar de la ONEI, que excluye al sector privado y cooperativo, revela que el sistema empresarial estatal incrementó su inversión en un 141.3% respecto a 2024, alcanzando más de 100 mil millones de pesos. Sin embargo, este impulso económico no se trasladó al sector presupuestado, encargado de sostener los servicios públicos, el cual vio reducida su asignación a un 95% en comparación con el año anterior. Las autoridades de la isla han optado por inyectar capital casi exclusivamente en la infraestructura estatal empresarial, descuidando las áreas fundamentales para el bienestar ciudadano.

La brecha entre el peso social y la inversión es alarmante. La educación, que concentra el 18.2% del promedio de trabajadores estatales y el 14.7% del fondo salarial, recibió una irrisoria partida del 0.4% en inversiones. La situación es similar en el sector de salud pública y asistencia social, que emplea al 16.7% de la fuerza laboral y absorbe el 16% de los salarios, pero apenas captó el 1.3% del capital invertido. Estos dos sectores, pilares históricos del discurso oficial, se encuentran hoy entre los menos respaldados financieramente por el ejecutivo cubano.

Colapso energético dicta las prioridades del Estado

La prioridad otorgada al suministro de electricidad, gas y agua responde a la profunda crisis de colapsos en el Sistema Electroenergético Nacional. Aunque esta rama apenas representa el 5.4% de las ventas y el 3.1% del empleo, acaparó el 37% de las inversiones. Por el contrario, el comercio, que lidera con el 40.8% de las ventas de bienes y servicios, recibió solo el 3.7% de la inversión. El turismo, otrora locomotora de la economía isleña, también sufrió un retroceso drástico: la rama de hoteles y restaurantes cayó del 11.3% en 2024 a un marginal 5.2% en 2025, mientras la industria azucarera quedó en un prácticamente nulo 0.3%, reflejando el fracaso de la política económica del régimen.

Estos datos ilustran una gestión económica reactiva y desordenada frente al colapso estructural de la isla. Mientras la dictadura cubana intenta parchear el desastre energético para evitar mayores estallidos sociales, el abandono sistemático de la salud y la educación profundiza el deterioro de la calidad de vida. A futuro, la política de asignar recursos a la infraestructura a costa del bienestar social y la producción de alimentos —que bajó al 2.1%— augura un escenario de mayor empobrecimiento. La incapacidad del gobierno para articular una estrategia que reviva la economía real garantiza que la escasez persista, alimentando el incesante éxodo migratorio y alejando cualquier posibilidad de recuperación para la ciudadanía.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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