El viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, aseguró que no existe una mesa de diálogo bilateral establecida con Washington, aunque dejó la puerta abierta a intercambios informales que no comprometan el modelo político de la isla, en un contexto de creciente tensión diplomática y un severo colapso energético.
En declaraciones a la agencia Associated Press, el alto funcionario del gobierno cubano subrayó que temas estructurales como la Constitución, el sistema de gobierno y el modelo económico son intocables y no estarán sujetos a negociación. No obstante, admitió la disposición de las autoridades de la isla a conversar sobre otros asuntos bilaterales bajo la condición de que se respeten sus \»principios políticos\» y su soberanía. Este posicionamiento contrasta con las recientes afirmaciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien aseguró que su administración había iniciado contactos con dirigentes de la isla tras amenazar con imponer aranceles a los países que suministren combustible a Cuba.
La presión arancelaria de Washington ha tenido un impacto inmediato en el mermado suministro energético de la isla. México, que desde 2023 había asumido un rol clave como proveedor tras el desplome de los envíos desde Venezuela, ha cancelado los despachos de crudo para evitar represalias económicas. Según datos compilados por Bloomberg, en el último año los envíos mexicanos rondaron los 20.000 barriles diarios, un respaldo fundamental para mantener a flote la generación eléctrica. Ante la cancelación, el ejecutivo mexicano ha anunciado que canalizará otro tipo de ayuda humanitaria, dejando a La Habana sin su principal fuente de alivio energético.
Una economía en colapso y la urgencia de nuevos aliados
A la pérdida del apoyo petrolero mexicano se suma el debilitamiento de su principal socio comercial histórico, Venezuela. Este aislamiento energético agrava la profunda crisis estructural que sufre la nación, caracterizada por una inflación galopante, el desabastecimiento crónico de productos básicos y la incapacidad del Estado para mantener la infraestructura eléctrica. La falta de combustible no solo paraliza la economía interna, sino que empuja a miles de ciudadanos a integrar el éxodo migratorio masivo que busca escapar de la asfixia económica y la represión social impulsada por la dictadura cubana.
Ante este desolador panorama, el régimen de La Habana ha intensificado su búsqueda de alternativas en el tablero internacional. El canciller Bruno Rodríguez se encuentra actualmente en Vietnam, tras gestionar acercamientos con Rusia en busca de apoyo logístico y financiero. Sin embargo, la dependencia de aliados lejanos y la negativa a abrir su sistema político a reformas democráticas auguran un escenario de mayor precariedad para la población. Mientras el gobierno prioriza la supervivencia de su aparato burocrático, la ciudadanía continúa enfrentando las consecuencias directas del aislamiento y la ineficiencia del modelo impuesto.