La agencia estatal Cubanacán ha inaugurado una nueva ruta de vuelos que conecta La Habana, Holguín y Cayo Coco, en un intento del gobierno cubano por dinamizar un sector turístico que registra un retroceso sostenido. La iniciativa busca facilitar la integración de destinos para paquetes vacacionales, aunque llega en un contexto de caída generalizada de arribos internacionales a la isla.
La nueva conexión, operada por el monopolio estatal de viajes, ofrece dos frecuencias diarias. La primera salida parte desde la capital a las 5:00 a.m. con regreso a las 9:00 a.m., mientras que la segunda opera en horario nocturno, saliendo a las 8:00 p.m. y regresando a las 10:00 p.m. Según las autoridades de la isla, esta ruta permitirá una \»integración perfecta\» para excursiones, aunque los canales oficiales omiten la profunda crisis de infraestructura y servicios que enfrenta el sector.
Los esfuerzos del ejecutivo cubano contrastan con las cifras publicadas por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI). Entre enero y septiembre de 2025, el país recibió 1.366.720 visitantes internacionales, lo que representa una caída del 20,5% respecto al mismo período del año anterior. En total, la diferencia supone más de 352.000 turistas menos, confirmando la incapacidad de recuperación pospandémica del turismo, principal fuente de divisas del país.
El declive afecta de manera transversal a los principales mercados emisores. Canadá, el primer proveedor de turistas hacia la isla, registró una caída al pasar de 695.557 a 559.715 visitantes. La comunidad cubana en el exterior también disminuyó sus viajes, al igual que mercados europeos como España, Francia y Alemania. Incluso la llegada de visitantes rusos se desplomó un 37,2%, pasando de 141.612 a 88.879. Solo Argentina mostró un leve crecimiento, pasando de 35.500 a 38.096 viajeros.
Un sector asfixiado por la crisis estructural
El desplome del turismo no responde únicamente a dinámicas internacionales, sino que es un síntoma directo del colapso sistémico que atraviesa la nación. La falta de suministro estable de combustible, los apagones prolongados, la escasez de alimentos y la deteriorada infraestructura hotelera disuaden a los viajeros. Además, la constante represión social y la falta de libertades impulsadas por la dictadura cubana han generado un clima de desaliento en el viajero, quien prefiere destinos del Caribe con mayor estabilidad y garantías de servicios básicos.
El panorama que enfrenta el régimen de La Habana es profundamente desafiante. Sin soluciones estructurales a la crisis energética y económica, las estrategias de marketing y nuevas rutas aéreas parecen insuficientes para revertir la fuga de divisas. La continuación de esta tendencia ahondará la recesión de la isla, limitando la capacidad del gobierno para importar bienes básicos y agravando aún más las condiciones de vida de la ciudadanía, que sufre las consecuencias directas de la ineficiencia estatal y la falta de libertades.