El reconocido epidemiólogo ruso Gennadiy Onishchenko ha recomendado a sus compatriotas evitar viajes a destinos tropicales como Cuba, advirtiendo que la combinación de apagones, escasez de medicamentos y brotes infecciosos convierte a la isla en un destino de alto riesgo sanitario. La advertencia se suma a las alertas diplomáticas previas y al reconocimiento oficial de decenas de muertes por enfermedades transmitidas por mosquitos.
En declaraciones al medio ruso Life.ru, el especialista fue tajante al sugerir a los viajeros que anulen sus planes vacacionales hacia la nación caribeña. Onishchenko vinculó directamente su recomendación con la precaria situación que atraviesa el país, señalando que arriesgarse a contraer una infección en medio de la actual crisis de los servicios públicos resulta una imprudencia. Esta advertencia impacta de lleno en la industria turística, un sector estratégico para el régimen de La Habana que ha visto en el mercado ruso uno de sus principales sostenedores en los últimos años.
El llamado del experto internacional coincide con el reciente reconocimiento por parte del gobierno cubano de la gravedad de la situación epidemiológica. La viceministra de Salud, Carilda Peña, informó que al menos 33 personas han fallecido en los últimos meses a causa del dengue y la chikunguña, incluyendo a 21 menores de 18 años. La funcionaria admitió que el brote ha afectado a un tercio de la población, con La Habana y Santiago de Cuba como los principales epicentros de la crisis.
Colapso estructural y proliferación vectorial
El avance de los arbovirus no es un fenómeno aislado, sino la consecuencia directa del colapso estructural que atraviesa la isla. La falta de combustible, la ineficacia en la recolección de residuos y la ausencia de recursos para la fumigación han propiciado un entorno ideal para la proliferación del mosquito Aedes. A esto se suma la aguda escasez de medicamentos y los prolongados apagones que deterioran el ya maltrecho sistema de salud, evidenciando la incapacidad de las autoridades de la isla para garantizar condiciones mínimas de salubridad a la ciudadanía.
A finales de octubre, la Embajada de Rusia en La Habana ya había emitido una alerta oficial sobre el aumento estacional de dengue, chikunguña y fiebre del Oropouche, solicitando a los viajeros extremar precauciones. La postura de Onishchenko refuerza este mensaje diplomático y proyecta un panorama desalentador para la recuperación económica del país. Mientras la dictadura cubana intenta maquillar la realidad para atraer divisas, las advertencias internacionales exponen la profunda vulnerabilidad sanitaria en la que están sumidos los cubanos, atrapados entre el abandono institucional y el deterioro acelerado de los servicios públicos.